Como encargado de la atención, usted atiende a un familiar o
amigo que está enfermo o que tiene problemas de salud
físicos o mentales que son permanentes. Atender a otra
persona puede ser muy gratificador, pero también puede ser
frustrante y estresante. La mayoría de los encargados de la
atención no están preparados ni capacitados para hacerlo.
Puede tener algunas preocupaciones por adquirir este papel.
Cómo atender a la persona
Es bueno ser realista sobre lo que se puede esperar. Estas
son algunas sugerencias que lo pueden ayudar.
Investigue todo lo que pueda del problema médico de la
persona que atiende. Pregunte sobre:
- Las causas de la enfermedad o lesión.
- Lo que debe esperar ahora y en el futuro.
- Lo que la persona puede hacer sin peligro y lo que la
persona no puede hacer.
- Cosas a las que se debe prestar atención pues significan
que algo no está bien.
Sea paciente si la persona no puede controlar lo que dice o
hace. Tome esto más en cuenta para las personas que tienen:
- Demencia.
- Lesiones en la cabeza.
- Enfermedades mentales.
- Apoplejía.
Deje que la persona sea tan independiente como pueda sin
peligro.
- Deje que la persona le ayude a tomar decisiones, si es
que puede.
- Ofrézcale opciones cuando pueda. ("¿Quieres la camisa
roja o la azul?")
- Cuando sea posible, deje que la persona haga cosas por sí
misma. (Por ejemplo, puede sentarla frente al lavabo,
preparar el cepillo y la pasta, y ayudar solamente si es
necesario.)
- Dé instrucciones en pasos cortos y sencillos. (Por
ejemplo, diga "Toma el saco... ahora pon los brazos...
abotona," en lugar de decir "Ponte el saco.")
- Diga a la persona lo que tiene qué hacer, en
lugar de lo que no debería hacer.
Compruebe que la persona esté segura y que tenga lo que
necesita.
- Sea flexible y consciente de que estas necesidades pueden
cambiar.
- Observe si hay cambios.
- Hable con el profesional médico y otros trabajadores de
atención de la salud acerca de cualquier cambio que vea.
Cómo atenderse usted mismo
Usted puede estar a cargo las 24 horas todos los días.
Puede tener poco tiempo o ninguno para cuidar de sí mismo.
Esto puede agotarlo. La mejor manera de cuidar de la
persona amada es cuidar de usted mismo. Cuando usted cuida
de sí mismo, es por usted y por la persona que ama. Puede
hacer muchas cosas para salir adelante:
No deje que se le acumule la presión.
- Recuerde que usted no puede hacerlo todo.
Pida la ayuda que necesite.
- Pida ayuda a amigos y parientes para que pueda tener
tiempo a solas o para cuidar de sus asuntos personales.
- Diga a la gente lo que necesita que hagan. Sea
específico.
- No espere que se ofrezcan de voluntarios.
Por ejemplo, puede pedirle a alguien que se siente con la
persona para ver televisión o para leerle. O pueden ayudar
a bañar o vestir a la persona, o llevarla a dar una vuelta
en un carro o en una van. Incluso si los demás no hacen las
cosas como usted las haría, déjelos, siempre y cuando hagan
un buen trabajo.
Piense en aprovechar los programas de atención diaria para
adultos.
- Investigue qué servicios hay en su comunidad. Póngase en
contacto con la agencia de su zona que presta servicios
para personas mayores o pregúntele a su profesional
médico.
- Considere la posibilidad de llevar a su ser querido a una
guardería para adultos por pocas horas o días por semana.
- Es posible que puedan llevar y traer a la persona.
Cuide su propia salud y sentimientos.
- Tómese el tiempo para relajarse.
- Pida que otra persona se quede por la noche de vez en
cuando. Deje que esa persona se ocupe de las necesidades
de su ser querido durante la noche. Ello permitirá que
usted pueda dormir bien durante la noche.
- Escuche música y cante mientras trabaja en la casa. Eso
también puede hacer sentir bien a la persona amada.
- Vaya a un grupo de apoyo para los encargados de la
atención. Es bueno hablar con los demás y compartir
problemas e ideas. Usted no está solo. No está solo.
- Trate de escribir sus pensamientos en un cuaderno. Esto
le puede ayudar a calmarse cuando esté alterado. Escriba
también los momentos chistosos, bondadosos o tiernos.
Piense en los demás miembros de su familia.
- Deje que los niños ayuden en la atención. Pueden hacerle
mandados o jugar a las cartas o algún juego con la
persona.
- Haga juntas familiares con frecuencia, para compartir
sentimientos e información.
- Deje que la persona que recibe atención también
participe.
- Hagan planes y trabajen juntos como familia, para que se
cumplan las necesidades de todos.
Como familia, busquen el lado bueno de cuidar a un ser
querido. Puede ser una manera de devolver años de cuidados
y cariño a un padre o a un cónyuge.
Puede necesitar vacaciones o tiempo de descanso para usted.
- Los asilos de ancianos pueden ofrecer camas de reposo
donde puede dejar a la persona por algún tiempo
(normalmente, menos de 2 semanas). Esto es bueno, en
especial para salir un fin de semana o por algún evento
familiar como una boda, a la cual la persona no puede
asistir.
- Las iglesias, las sinagogas y otros grupos pueden
tener voluntarios que le puedan ayudar.
- Las agencias de atención de la salud en el hogar pueden
proporcionar enfermeras, asistentes de enfermeras o
personas que realizan tareas domésticas que se podrían
quedar con su ser querido de vez en cuando.
Haga planes para el futuro.
- Llame a su División Estatal para las Personas de Edad
Avanzada para recibir recomendaciones de asesoría,
servicios de trabajo social y servicios de atención de la
salud en casa.
- Llame a la línea sin costo del National Eldercare Locator
(1-800-677-1116) para que le ayuden a encontrar recursos
para personas mayores. Estos incluyen beneficios, asilos
de ancianos y ayuda legal.
- En muchos casos, cuando la carga de atender a la persona
es demasiado grande, tal vez el ser querido necesite
vivir en un asilo.
Ser el encargado de la atención requiere mucho tiempo y
energía. Pero tener a sus personas amadas en casa y
hacerlas parte de su vida familiar puede dar grandes
alegrías. La clave es mantener el equilibrio entre
cuidarlos a ellos y cuidarse a sí mismo.
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona
sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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