¿Qué es la diálisis de riñón?
La diálisis de riñón es un método mecánico de hacer el
trabajo que sus riñones realizan normalmente. Hace lo
siguiente:
- Limpia el cuerpo eliminando desechos.
- Elimina agua de más y ayuda a controlar la presión
sanguínea.
- Ayuda al cuerpo a mantener un balance adecuado de
compuestos químicos como potasio, sodio y calcio.
¿Cuándo se utiliza?
La diálisis se utiliza cuando usted tiene insuficiencia
renal (del riñón). Si no se trata la insuficiencia renal, el
cuerpo tendrá demasiada agua y desechos químicos en la
sangre, lo que puede producir la muerte.
En general se comienza la diálisis cuando los riñones están
trabajando a menos del 10% de su funcionamiento normal. Si
usted tiene una insuficiencia renal aguda (los riñones dejan
de funcionar de repente), es posible que necesite seguir con
la diálisis hasta que la insuficiencia renal se pueda
corregir. Si usted tiene una insuficiencia renal crónica (de
largo plazo), es posible que necesite la diálisis por el
resto de su vida.
El uso de diálisis depende de:
- por qué sus riñones han dejado de funcionar
- sus demás problemas de salud
- su estado general de salud.
¿Cómo se hace?
Hay dos tipos de diálisis: hemodiálisis y diálisis
peritonea. Ninguno de los dos tipos causa dolor.
La hemodiálisis es el método de diálisis más común. Le
filtran la sangre a través de una máquina. La máquina
elimina los desechos y el agua de más que tiene en el
cuerpo. Antes de su primer tratamiento hace falta colocarle
un acceso al torrente sanguíneo. Esto permite transportar la
sangre de su cuerpo a la máquina de diálisis y después
retornarla a su cuerpo. Este acceso se puede crear de
distintas maneras:
- Un tubo de plástico (catéter) que se inserta en una vena
grande del cuello, pecho o pierna, cerca de la ingle.
- Puede tener cirugía menor para conectar una arteria y una
vena, en general en el antebrazo. Una conexión llamada
fístula que se hace utilizando sus propios vasos
sanguíneos. O se puede fabricar una conexión llamada un
injerto con un tubo sintético.
Antes de colocarle el acceso le darán un anestésico, de
manera que el procedimiento no le causará dolor.
Cuando reciba la hemodiálisis, la máquina se conectará al
acceso por medio de una aguja. En general se debe hacer
unas 3 veces por semana en una clínica especial y está a
cargo de personal especializado. En algunos casos se puede
hacer en la casa con un ayudante. Cada tratamiento tarda
entre 3 y 5 horas. Durante el tratamiento podrá leer,
escribir, dormir, hablar o mirar televisión.
En la diálisis peritonea (PD, por sus siglas en inglés), se
usa el revestimiento de su abdomen (la membrana peritonea)
para filtrar la sangre. Se usa un tubo pequeño y blando
llamado un catéter para llenar el abdomen con una mezcla de
minerales y azúcar disuelta en agua. Este líquido limpiador
se llama solución de diálisis. La solución de diálisis va
por el catéter hasta llegar a su abdomen. Los desechos y
productos químicos del cuerpo se incorporan a la solución de
diálisis, junto con agua adicional. Después de una cierta
cantidad de tiempo le drenarán la solución usada del abdomen
por el tubo, eliminando así los desechos de la sangre. A
continuación le llenarán el abdomen con una solución de
diálisis nueva. Cada ciclo de llenado y drenaje se llama un
intercambio.
La diálisis peritonea se puede hacer de distintas maneras.
Una de las formas, llamada diálisis peritonea continua
cíclica (CCPD, por sus siglas en inglés), usa un equipo
llamado ciclador para llenar y vaciar el abdomen, en general
unas pocas veces mientras duerme. La CCPD se llama a veces
también diálisis peritonea automatizada (APD, por sus siglas
en inglés). Otra forma de diálisis peritonea llamada
diálisis peritonea ambulatoria continua (CAPD, por sus
siglas en inglés) no necesita ninguna máquina. El abdomen se
llena y vacía simplemente por gravedad. Con la CAPD, se
realizan intercambios manuales de fluido unas pocas veces a
lo largo del día.
Antes de su primer tratamiento se tiene que colocar el
catéter de la diálisis peritonea en su abdomen a través de
un pequeño corte realizado en el ombligo. Su profesional
médico le hará el corte e insertará el catéter después de
darle un anestésico local o general.
¿Cuáles son los beneficios de la diálisis?
La diálisis hace el trabajo que los riñones harían
normalmente si funcionaran bien. Mantiene su sangre limpia y
saludable.
Si tiene una insuficiencia renal, la diálisis lo puede
ayudar a vivir más tiempo y a mejorar su calidad de vida. Si
está muy enfermo, la diálisis puede ser simplemente una
carga que prolonga el sufrimiento. Consulte con su
profesional médico sobre este tema.
¿Cuáles son los riesgos de la diálisis?
Los problemas posibles que se pueden presentar con la
hemodiálisis son:
- problemas con el acceso a los vasos sanguíneos, como
infección, bloqueo debido a la formación de coágulos y
mala circulación
- calambres musculares
- una pérdida súbita de presión sanguínea, que le puede dar
mareos o hacerlo sentir debilitado o con ganas de
vomitar.
El problema más común con la diálisis peritonea es una
infección abdominal seria llamada peritonitis. La infección
se puede tratar con antibióticos. Llame a su profesional
médico inmediatamente si:
- Tiene fiebre.
- La solución usada de diálisis tiene un color anormal o
turbulento.
- La zona que rodea el catéter está enrojecida o le duele.
¿Cómo puedo cuidarme?
- Siga de cerca la dieta recomendada por su profesional
médico.
- No tome más líquidos que lo que le recomiende su
profesional médico.
- Tome los medicamentos exactamente como fueron recetados
por su profesional médico.
- Si usted recibe hemodiálisis, avísele a su profesional
médico si tiene calambres musculares o si se siente
débil, mareado o con ganas de vomitar.
- Si usted recibe diálisis peritonea, avísele a su
profesional médico si nota signos de infección abdominal.
Desarrollado por McKesson Corporation, con partes adaptadas de la Publicación N° 01-2412, "Insuficiencia renal: cómo elegir el tratamiento que más le conviene", abril 2001 de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH).
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
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sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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