Una anemia por deficiencia de hierro es cuando la sangre contiene menos hemoglobina que lo normal. La hemoglobina es la proteína de los glóbulos rojos que lleva oxígeno a los tejidos del cuerpo.
La anemia por deficiencia de hierro puede ocurrir si no tiene la cantidad suficiente de hierro en su dieta. El hierro es un mineral importante para todas las células del cuerpo. Es particularmente importante para los glóbulos rojos porque necesitan hierro para hacer hemoglobina. También se necesita hierro para ayudar a que ocurran ciertos procesos químicos del cuerpo.
Si es mayor de 50 años de edad, necesita alrededor de 10 mg de hierro cada día para mantenerse sano. Si su cuerpo no recibe la cantidad de hierro suficiente, puede tener anemia por deficiencia de hierro. Esto puede ocurrir si tiene un problema digestivo que no permite que el hierro se absorba, o si hay una fuente oculta de sangrado en su sistema digestivo. También puede ocurrir si su dieta simplemente no tiene la cantidad suficiente de hierro. Si no come en forma apropiada, es posible que su cuerpo no reciba la cantidad suficiente de hierro.
Los síntomas son:
Su profesional médico probablemente sospechará una anemia por deficiencia de hierro por sus síntomas y su historia clínica. Confirmará el diagnóstico con un análisis de sangre. Si es posible que esté perdiendo sangre, su profesional médico puede analizar sus heces para ver si tienen sangre o sacar una radiografía especial de su intestino.
Le pueden recetar suplementos de hierro para que su cuerpo pueda acumular más hierro. No obstante, tendrá que cambiar sus hábitos de comida para tener una dieta bien balanceada en el futuro. Su profesional médico lo puede remitir a un nutricionista para que le dé consejos sobre su dieta. Si tiene un problema de sangrado, tendrá que seguir un tratamiento especial. Si vive solo, es posible que le aconsejen comer a veces junto a un grupo de otras personas, o que le preparen las comidas.
La carne de res, el pescado y el pollo son excelentes fuentes de hierro en la dieta. También hay hierro en el hígado, los huevos, las verduras de hojas verdes, las nueces, los frijoles y el pan integral. Una dieta bien balanceada tiene que tener la cantidad de hierro suficiente para satisfacer las necesidades diarias de su cuerpo.
Las tabletas de hierro pueden tener efectos secundarios, como cólicos abdominales; náusea; estreñimiento; y heces oscuras y endurecidas. Para reducir estos efectos secundarios, su profesional médico le hará comenzar con una dosis de hierro baja y la irá aumentando hasta llegar a la cantidad necesaria. Es posible que le sugiera que tome vitamina C junto con las píldoras de hierro para ayudar a que su cuerpo absorba el hierro. Para evitar el estómago o intestino revuelto, tome el hierro a la hora de comer.
No tome antiácidos, ni coma ni tome ningún producto lácteo al mismo tiempo que sus píldoras de hierro. Los antiácidos y productos lácteos no permiten que el cuerpo absorba el hierro.
En raras ocasiones tendrá que darse inyecciones de hierro.
Los síntomas responderán rápidamente al tratamiento, y mejorarán en pocos días.
Coma alimentos ricos en hierro y/o tome suplementos de hierro para ayudar a prevenir una recurrencia.