La enfermedad de la arteria carótida es una condición que hace que estas arterias se estrechen o se bloqueen. Las arterias carótidas son dos vasos sanguíneos grandes a ambos lados del cuello. Éstos son los vasos que llevan la sangre al cerebro y a los ojos. Si estas arterias se estrechan o se bloquean, la circulación de sangre a la cabeza se hace más lenta o para, y puede causar síntomas temporales como mareos, sensación de desmayo, ceguera parcial o entumecimiento. Una arteria carótida bloqueada también puede causar un derrame cerebral o la muerte.
La causa más común de un bloqueo parcial o completo es una condición llamada aterioesclerosis. La aterioesclerosis, comúnmente llamada endurecimiento de las arterias, es causada por la acumulación de placa en las paredes internas de las arterias. La placa se compone de tejido cicatrizado, células sanguíneas que se depositan en las paredes de las arterias, colesterol y otras sustancias grasas.
La acumulación de placa estrecha las arterias y reduce la circulación de sangre. La placa se puede desprender. Al hacerlo, se puede producir un coágulo en ese lugar. El coágulo de sangre bloquea aún más la circulación de sangre al cerebro. Pedazos del coágulo se pueden desprender y llegar a las arterias menores del cerebro, produciendo un derrame.
La mayoría de las personas que tienen una enfermedad en las arterias carótidas no tienen síntomas. Cuando existen síntomas, aumenta el riesgo de tener un derrame cerebral grave.
Los síntomas más comunes son los ataques isquémicos transitorios (TIA), a veces llamados mini derrames. Los TIA pueden reducir temporalmente la circulación de sangre en parte del cerebro, produciendo síntomas como ceguera parcial, entumecimiento y cosquilleos en la piel, y debilidad en un brazo o una pierna. Los TIA duran en general menos de 30 minutos pero pueden llegar a durar hasta 24 horas. Las personas que han tenido un TIA son más propensas a tener un derrame cerebral.
Un derrame cerebral ocurre cuando deja de circular sangre en parte del cerebro y se pierde el funcionamiento de esa región. Un derrame produce síntomas como parálisis de un brazo o de una pierna, problemas de la vista o del habla y cambios de personalidad. Los derrames cerebrales son la tercera causa más común de muerte en los Estados Unidos.
Es importante que le diga a su profesional médico si ha tenido problemas temporales de visión o una parálisis menor. En general, un examen físico de rutina puede detectar la enfermedad de la arteria carótida aunque no tenga síntomas. El profesional médico puede escuchar un soplo en la arteria carótida al colocar el estetoscopio en el cuello. Este soplo es causado por la circulación de la sangre a través de parte de la arteria estrechada.
Le pueden hacer las siguientes pruebas:
Si tiene un bloqueo en la arteria pero no tiene síntomas, en general se lo puede tratar con medicamentos. El profesional médico puede recetarle un anticoagulante para que la sangre se licúe o prevenir coágulos de sangre. La aspirina (aspirin) y la warfarina (warfarin) son dos ejemplos comunes de este tipo de medicamentos. Hoy en día el tratamiento recomendado por la mayoría de los profesionales médicos es tomar una aspirina por día. La aspirina reduce la tendencia de la sangre a formar un coágulo. Esto reduce la probabilidad de un derrame. También puede ser que se deba operar.
Si tiene síntomas pero su arteria carótida tiene un bloqueo de menos del 70%, es probable que necesite un arteriograma cerebral. Si esta prueba demuestra que no hay otros problemas, comenzará un tratamiento con aspirina. Si la placa se ve rugosa e irregular en la radiografía, el profesional médico podría recomendar que se opere, porque la placa irregular puede formar coágulos y causar un derrame cerebral.
Si tiene síntomas y su arteria carótida tiene un bloqueo de más del 70%, es probable que necesite que lo operen. Durante la cirugía, llamada endartectomía carótida, le abrirán la arteria y le quitarán el bloqueo de placa.
La angioplastia carótida con colocación de stents, que se usa en algunos hospitales, es una operación en la que se pasa un tubo (catéter) que tiene un balón en la punta hasta llegar a la arteria carótida bloqueada. Después se infla el balón, ensanchando la arteria y abriéndola. Se le puede colocar un stent (una especie de resorte) para mantener la arteria abierta y permitir la circulación de sangre por el vaso sanguíneo. Le darán una inyección donde se inserta el catéter para adormecerle el área. Se necesita tener más experiencia con este procedimiento antes de que se vuelva común.
La enfermedad de la arteria carótida no se puede eliminar por completo, pero se puede controlar. El objetivo del tratamiento es prevenir que la arteria se bloquee más y cause un derrame. Tanto la aspirina como la cirugía reducen el riesgo de un derrame, pero no lo eliminan por completo.
Siga el tratamiento recomendado por su profesional médico.
Llame a su profesional médico inmediatamente si:
En casi todos los casos, la arteriosclerosis es la causa de la enfermedad de la arteria carótida. Puede prevenir la arteriosclerosis siguiendo estas pautas: