Un accidente isquémico transitorio (AIT) es una pérdida temporal de la función cerebral que se produce cuando el cerebro no recibe suficiente sangre por un periodo breve. Es un derrame cerebral muy pequeño que no causa daño permanente.
Si no se lo trata, alrededor de 1 de cada 3 personas que tienen un AIT tendrán un derrame cerebral en un plazo de 5 años. Es importante diagnosticar un AIT para evitar el daño y la discapacidad que podría provocar un derrame cerebral.
Los AIT pueden ser causados por cualquier cosa que bloquea brevemente el suministro de sangre a una parte del cerebro. El suministro de sangre se puede bloquear debido a:
Cada parte del cerebro está a cargo de una función específica. Los síntomas de los AIT dependen de qué parte del cerebro deja de recibir sangre. Los síntomas más comunes de los AIT son:
El ataque comienza sin previo aviso y en general dura entre 2 y 30 minutos. Muy raramente el ataque dura más que 1 ó 2 horas. Puede tener varios AIT en un lapso de varios días o semanas.
Su profesional médico le hará preguntas sobre sus síntomas y su historia clínica. Le preguntará cuándo se produjeron los IAT, cuánto duraron y qué partes del cuerpo fueron afectadas. Le realizará un examen físico para ver si tiene un problema del corazón que pueda producir coágulos o si las arterias que van al cerebro se han estrechado.
Es posible que le hagan las siguientes pruebas:
Si su profesional médico cree que puede tener un problema del corazón, le puede mandar usar un monitor cardíaco continuo para observar cómo funciona el corazón durante un día entero.
Si tiene los AIT con frecuencia, es probable que deba internarse en un hospital, porque corre un gran riesgo de sufrir un derrame. Si no ha tenido muchos AIT, es posible que no se tenga que internar, dependiendo de la intensidad de los ataques.
Su profesional médico le puede recetar un anticoagulante para que la sangre se licúe y prevenir coágulos de sangre. Si no tiene bloqueos severos en sus arterias, el profesional médico le puede indicar que tome una aspirina por día. Si no puede tomar aspirina, existen otras alternativas. Si necesita un medicamento más potente, le podrán recetar un anticoagulante, tal como heparina (heparin) o warfarina (warfarin). Es posible que tenga que seguir tomando el anticoagulante por un lapso prolongado.
Si los vasos sanguíneos del cuello que llevan sangre al cerebro se han estrechado más de un 70%, puede hacerse una operación llamada endarterectomía carótida o una angioplastia carótida. Estos procedimientos eliminan los depósitos de placa en las arterias carótidas del cuello.
El tratamiento también incluye un cambio en su estilo de vida para tratar de controlar la arteriosclerosis (vea las pautas que se brindan más adelante para cuidar de su salud).
Los efectos de un AIT desaparecen en general en 24 horas. Con frecuencia ya no sentirá nada después de unos minutos. Es importante que comprenda que, aunque los síntomas desaparecen rápidamente, el AIT ocurre debido a un problema serio que debe ser tratado. Las personas que no reciben tratamiento médico después de un TIA corren un alto riesgo de sufrir un derrame cerebral. El tratamiento con aspirina o la endarterectomía carótida pueden reducir significativamente el riesgo de sufrir un derrame.
Siga las indicaciones de su profesional médico para prevenir otro AIT o un derrame. Tome sus medicamentos exactamente como se lo recetó su profesional médico. No tome ningún medicamento, incluso aquellos de venta libre, sin consultar con su profesional médico. Por ejemplo, pregúntele a su profesional médico si debe tomar aspirina. La terapia de dosis baja de aspirina puede reducir el riesgo de derrames cerebrales en las mujeres. Se ha demostrado que la aspirina reduce el riesgo del primer ataque cardiaco en los hombres, pero tiene poco efecto sobre el riesgo de derrames cerebrales.
Siga los siguientes consejos para mantener su salud: