La gripe (también llamada influenza) es una infección viral de la nariz, garganta, tráquea y bronquios (vías respiratorias). Todos los años se producen epidemias de gripe, en general a fines del otoño y durante el invierno.
Los virus de la gripe causan síntomas más severos y problemas médicos más serios que los virus del resfrío. Los ancianos, las personas con sistemas inmunológicos debilitados y aquéllas que tienen enfermedades crónicas corren un riesgo particular de sufrir los síntomas más severos o las complicaciones de la gripe.
El virus que causa la gripe se transmite casi siempre de una persona a otra por gotitas que se dispersan en el aire al toser o estornudar. Tambien se puede contagiar por contacto con las manos de una persona infectada que se tocó la boca o nariz.
La gripe tiende a comenzar de golpe. En un momento se puede sentir bien y a la hora siguiente tener mucha fiebre.
Los síntomas iniciales más comunes son:
En general, a poco tiempo aparecerán los siguientes síntomas:
La gripe se diagnostica en general por los síntomas. Es posible que su profesional médico lo examine para eliminar la posibilidad de otros tipos de infecciones, como estreptococos en la garganta y sinusitis.
En general reconocerá los síntomas y los podrá controlar en su hogar. Le conviene consultar con su profesional médico si tiene síntomas de influenza y: Tiene una enfermedad cardiaca, asma, bronquitis crónica, enfermedad renal, diabetes, u otro problema médico crónico.
Para cuidarse en su casa:
Su profesional médico también le puede recetar medicamentos para aliviar los síntomas de la gripe. Los medicamentos también pueden ayudar a que los síntomas desaparezcan más temprano. Pueden ser por ejemplo amantadina (amantadine, Symadine o Symmetrel), rimantadina (rimantadine, Flumadine), zanamivir (Relenza) y oseltamivir (Tamiflu). Estos medicamentos contra la gripe vienen en forma de tabletas o aerosoles nasales. Hay que empezar a tomarlos dentro de las 48 horas de enfermarse para que sean efectivos. En general sólo hay que tomarlos por unos pocos días. Un efecto secundario común de las tabletas es sentir mareos o vahídos.
Los síntomas de la gripe duran en general de 3 a 7 días. En general comienzan a mejorar gradualmente después de aproximadamente 2 días.
Las infecciones del virus de la gripe muchas veces dan lugar a otras infecciones, como por ejemplo de oído, senos nasales y bronquios. La gripe también puede dar lugar a neumonía. Puede ser causada directamente por el virus de la gripe o por bacterias que invaden los tejidos del pulmón que fueron dañados por el virus de la gripe. La neumonía es una causa común de muerte en personas mayores de 65 años de edad y ocurre frecuentemente durante y después de las epidemias de gripe.
Una complicación inusual de la gripe es el síndrome de Reye, que ocurre en general en niños y adolescentes, y rara vez afecta a los adultos. El síndrome de Reye no se ha comprendido bien, pero produce una falla del hígado y una inflamación del cerebro, que conjuntamente pueden causar coma y a veces la muerte. Se ha demostrado una conexión entre el uso de aspirina para tratar la gripe y el desarrollo del síndrome de Reye. Por esa razón es mejor no tomar aspirina y otros salicilatos cuando tenga la gripe.
Las vacunas contra la influenza (gripe) ayudan a prevenir la influenza. Como el virus de la influenza va cambiando todos los años, se tiene que dar una nueva vacuna cada año. El mejor momento para darse la vacuna es en octubre, pero también se puede vacunar en noviembre o aun más tarde. La temporada de la influenza puede comenzar tan temprano como en octubre y durar hasta mayo. Las temporadas de la influenza pueden variar de una región a otra. Si corre un riesgo alto de infección y piensa viajar a una región donde puede exponerse a la influenza, compruebe que sus vacunas contra la influenza estén al día antes de viajar.
Las vacunas contra la gripe en general son 70% efectivas para prevenirla. Si tiene influenza a pesar de haberse dado la vacuna anual, la vacuna igualmente ayudará a protegerlo contra infecciones severas y potencialmente letales.
Otra alternativa nueva para la vacuna de la gripe es FluMist. Es una vacuna en forma de atomizador para la nariz para adultos sanos menores de 50 años de edad. Cuesta más que la inyección. De la misma manera que la vacuna inyectable, tiene que darse una dosis nueva de FluMist todos los años. Las mujeres embarazadas no pueden usar FluMist. Además, las personas con ciertos problemas médicos no deberían tomar FluMist. Si está pensando en tomar FluMist, pregúntele a su profesional médico si lo puede hacer.
Si ya se inició un brote de influenza y todavía no se dio la vacuna pero necesita protección, su profesional médico le puede recetar un medicamento que reduce la probabilidad de tener influenza mientras dure el brote. Tendrá que tomar estos medicamentos durante por lo menos 2 semanas después de haberse dado la vacuna. Si no se dio la vacuna, tendrá que seguir tomando el medicamento hasta que el brote haya terminado en su comunidad, lo que puede tardar varias semanas. Si de todas maneras contrae la influenza, los medicamentos pueden hacer que sus síntomas sean menos severos.
El método más simple y antiguo de evitar la transmisión de la infección es lavarse las manos con frecuencia, preferentemente con jabón antibacterial de un surtidor sanitario. También se recomienda no comer en su lugar de trabajo o cerca de él. Sus manos o su comida se pueden contaminar con los virus de sus compañeros de trabajo, clientes o alumnos, dependiendo de su lugar de trabajo.