El cáncer de cuello del útero es el crecimiento descontrolado de células anormales en el cuello del útero, que también se llama cérvix. El cérvix es la parte inferior del útero que se conecta con la vagina. El crecimiento anormal de células se llama un tumor.
El cáncer del cuello del útero es uno de los cánceres más comunes que afectan a las mujeres. El cáncer del cuello del útero se desarrolla con mayor frecuencia en las mujeres de 40 años de edad o mayores.
Las causas precisas del cáncer de cuello del útero se desconocen. Sin embargo, sí sabemos que las mujeres con ciertos factores de riesgo tienen más posibilidades de tener cáncer del cuello del útero. Un factor de riesgo es algo que aumenta sus posibilidades de contraer una enfermedad.
El principal factor de riesgo para el cáncer del cuello del útero es una infección con papiloma virus humano (HPV, por sus siglas en inglés). Otros factores de riesgo posibles o relacionados son:
Las células del cuello del útero comenzarán a cambiar antes de hacerse cancerosas. Estas células precancerosas se llaman neoplasia intraepitelial cervical, o CIN, por sus siglas en inglés. La detección y el tratamiento temprano de las células precancerosas pueden prevenir que se hagan cancerosas. Sin el tratamiento, las células anormales pueden convertirse en cancerosas y transmitirse a otras partes del cuerpo.
Las células anormales en el cuello del útero y el cáncer del cuello del útero no siempre causan síntomas. Por lo general se descubren las células precancerosas o cancerosas mediante un examen pélvico y una prueba de Papanicolau. Por esta razón se recomienda que todas las mujeres sexualmente activas, o que tengan 18 años de edad o más, se hagan una prueba de Papanicolau.
En las etapas posteriores, una mujer que tiene cáncer de cuello del útero observará hemorragias vaginales anormales o una descarga con manchas de sangre en momentos inesperados. Por ejemplo, puede sangrar entre un periodo menstrual y otro, después del coito, o después de la menopausia. Es posible que los períodos menstruales duren más y sean más abundantes que lo normal. Es posible que tenga más descarga vaginal. El cáncer puede causar dolor en la pelvis o dolor durante el coito.
Las infecciones y otros problemas de salud también pueden causar estos síntomas. Si tiene alguno de estos síntomas, dígale a su profesional médico para que los problemas se puedan diagnosticar y tratar lo antes posible.
Los exámenes pélvicos y las pruebas de Papanicolau se usan para ver si hay cambios o cáncer en las células del cuello del útero. Para hacer la prueba de Papanicolau, su profesional médico raspará suavemente algunas células del cuello del útero. Estas células se envían a un laboratorio para analizarlas.
Algunas mujeres de hacen una prueba de HPV junto con la prueba de Papanicolau. Debe hablar con su profesional médico para saber si esto le conviene.
Si su prueba de Papanicolau no da resultados normales, es posible que su profesional médico le examine el cuello del útero con un colposcopio. El colposcopio es un tipo especial de microscopio que se usa para observar la vagina y el cérvix. Este examen se llama colposcopía. Durante el mismo, su profesional médico tomará una muestra de tejido. Por ejemplo esto se puede hacer cortando una pequeña parte del cuello del útero (una biopsia) o raspando el revestimiento del canal cervical (raspado endocervical). Las muestras se analizarán en el laboratorio.
A veces puede tener células anormales en el cuello del útero, pero la prueba de Papanicolau no las detecta. Si su prueba de Papanicolau da resultados normales, pero hay una zona del cuello del útero que no parece normal al realizarse el examen pélvico, es posible que su profesional médico le quiera hacer una biopsia.
Existen 2 tipos de cáncer del cuello del útero: cáncer de células escamosas (el tipo más común) y adenocáncer. Ambos se tratan de la misma manera. El cáncer del cuello del útero puede ser tratado con cirugía, terapia de radiación, quimioterapia, o una combinación de estos tratamientos.
Cirugía
Una histerectomía es una operación para extraerle el cuello del útero y el útero. En algunos casos, también se pueden extraer una parte de la vagina, las trompas de Falopio y los ovarios (este procedimiento se llama histerectomía radical). El cirujano también puede sacar nódulos linfáticos en la región de la pelvis para ver si contienen cáncer. Si las células cancerosas llegaron a los nódulos linfáticos, esto significa que la enfermedad posiblemente se haya transmitido a otras partes del cuerpo. Esto se llama metástasis.
Si le sacan el útero, ya no podrá tener hijos. En las primeras etapas del cáncer, se pueden emplear otros métodos para extraer el tejido canceroso sin perder la capacidad par tener hijos. Por ejemplo, se puede realizar una intervención quirúrgica llamada conización para sacar un poco de tejido en forma de cono del cuello del útero y del canal cervical. También se puede usar congelación, un láser o una corriente eléctrica para extraer tejido. Cuanto antes se diagnostique y se trate el cáncer del cuello del útero, mayor será la probabilidad de poder seguir teniendo hijos.
Terapia de radiación
La terapia de radiación (también llamada radioterapia) usa rayos de alta energía para matar células cancerosas. Solamente afecta las células en la zona que se trata. Si no se la puede tratar con cirugía, es posible que su profesional médico le recomiende terapia de radiación en su lugar.
Los médicos usan 2 tipos de terapia de radiación para tratar el cáncer del cuello del útero: radiación interna y radiación externa.
Quimioterapia
La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer para matar las células cancerosas. Afecta las células en todo el cuerpo. Los medicamentos contra el cáncer del cuello del útero en general se administran por la vena. El tratamiento en general se hace en una parte del hospital para pacientes externos, en el consultorio de su profesional médico o en su casa. La quimioterapia se usa con más frecuencia cuando el cáncer se ha transmitido a otras partes de su cuerpo.
Si le diagnostican un cáncer del cuello del útero mientras está embarazada, su profesional médico le explicará los riesgos del tratamiento y los riesgos de no hacerse el tratamiento.
Cuando se detecta y se trata temprano, el cáncer del cuello del útero es muy curable. Si no se lo trata, el cáncer puede transmitirse a las regiones que rodean el cuello, como los ganglios linfáticos y los tejidos cercanos de la pelvis. A medida que el tumor crece o se expande más allá del cuello del útero, existen menos posibilidades de curarse. No obstante, el tratamiento combinado de cirugía, radiación y quimioterapia aumenta la tasa de supervivencia.
Si le han diagnosticado cáncer del cuello del útero:
Para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de cuello del útero: