¿Qué es el cáncer de cuello del útero?
El cáncer de cuello del útero es el crecimiento
descontrolado de células anormales en el cuello del útero,
que también se llama cérvix. El cérvix es la parte inferior
del útero que se conecta con la vagina. El crecimiento
anormal de células se llama un tumor.
El cáncer del cuello del útero es uno de los cánceres más
comunes que afectan a las mujeres. El cáncer del cuello del
útero se desarrolla con mayor frecuencia en las mujeres de
40 años de edad o mayores.
¿Cómo ocurre?
Las causas precisas del cáncer de cuello del útero se
desconocen. Sin embargo, sí sabemos que las mujeres con
ciertos factores de riesgo tienen más posibilidades de tener
cáncer del cuello del útero. Un factor de riesgo es algo que
aumenta sus posibilidades de contraer una enfermedad.
El principal factor de riesgo para el cáncer del cuello del
útero es una infección con papiloma virus humano (HPV, por
sus siglas en inglés). Otros factores de riesgo posibles o
relacionados son:
- no hacerse pruebas regulares de Papanicolau para ver si
tiene HPV o si hay células precancerosas anormales en el
cuello del útero
- tener más de 1 compañero sexual, o tener un compañero
sexual que a su vez haya tenido muchas otras compañeras
sexuales (porque esto aumenta su riesgo de infección con
HPV)
- fumar
- tener un sistema inmunológico debilitado; por ejemplo,
porque está tomando fármacos de inmunosupresión, o tiene
SIDA.
Las células del cuello del útero comenzarán a cambiar antes
de hacerse cancerosas. Estas células precancerosas se llaman
neoplasia intraepitelial cervical, o CIN, por sus siglas en
inglés. La detección y el tratamiento temprano de las
células precancerosas pueden prevenir que se hagan
cancerosas. Sin el tratamiento, las células anormales pueden
convertirse en cancerosas y transmitirse a otras partes del
cuerpo.
¿Cuáles son los síntomas?
Las células anormales en el cuello del útero y el cáncer del
cuello del útero no siempre causan síntomas. Por lo general
se descubren las células precancerosas o cancerosas mediante
un examen pélvico y una prueba de Papanicolau. Por esta
razón se recomienda que todas las mujeres sexualmente
activas, o que tengan 18 años de edad o más, se hagan una
prueba de Papanicolau.
En las etapas posteriores, una mujer que tiene cáncer de
cuello del útero observará hemorragias vaginales anormales o
una descarga con manchas de sangre en momentos inesperados.
Por ejemplo, puede sangrar entre un periodo menstrual y
otro, después del coito, o después de la menopausia. Es
posible que los períodos menstruales duren más y sean más
abundantes que lo normal. Es posible que tenga más descarga
vaginal. El cáncer puede causar dolor en la pelvis o dolor
durante el coito.
Las infecciones y otros problemas de salud también pueden
causar estos síntomas. Si tiene alguno de estos síntomas,
dígale a su profesional médico para que los problemas se
puedan diagnosticar y tratar lo antes posible.
¿Cómo se lo diagnostica?
Los exámenes pélvicos y las pruebas de Papanicolau se usan
para ver si hay cambios o cáncer en las células del cuello
del útero. Para hacer la prueba de Papanicolau, su
profesional médico raspará suavemente algunas células del
cuello del útero. Estas células se envían a un laboratorio
para analizarlas.
Algunas mujeres de hacen una prueba de HPV junto con la
prueba de Papanicolau. Debe hablar con su profesional médico
para saber si esto le conviene.
Si su prueba de Papanicolau no da resultados normales, es
posible que su profesional médico le examine el cuello del
útero con un colposcopio. El colposcopio es un tipo especial
de microscopio que se usa para observar la vagina y el
cérvix. Este examen se llama colposcopía. Durante el mismo,
su profesional médico tomará una muestra de tejido. Por
ejemplo esto se puede hacer cortando una pequeña parte del
cuello del útero (una biopsia) o raspando el revestimiento
del canal cervical (raspado endocervical). Las muestras se
analizarán en el laboratorio.
A veces puede tener células anormales en el cuello del
útero, pero la prueba de Papanicolau no las detecta. Si su
prueba de Papanicolau da resultados normales, pero hay una
zona del cuello del útero que no parece normal al realizarse
el examen pélvico, es posible que su profesional médico le
quiera hacer una biopsia.
¿Cómo se lo trata?
Existen 2 tipos de cáncer del cuello del útero: cáncer de
células escamosas (el tipo más común) y adenocáncer. Ambos
se tratan de la misma manera. El cáncer del cuello del útero
puede ser tratado con cirugía, terapia de radiación,
quimioterapia, o una combinación de estos tratamientos.
Cirugía
Una histerectomía es una operación para extraerle el cuello
del útero y el útero. En algunos casos, también se pueden
extraer una parte de la vagina, las trompas de Falopio y los
ovarios (este procedimiento se llama histerectomía radical).
El cirujano también puede sacar nódulos linfáticos en la
región de la pelvis para ver si contienen cáncer. Si las
células cancerosas llegaron a los nódulos linfáticos, esto
significa que la enfermedad posiblemente se haya transmitido
a otras partes del cuerpo. Esto se llama metástasis.
Si le sacan el útero, ya no podrá tener hijos. En las
primeras etapas del cáncer, se pueden emplear otros métodos
para extraer el tejido canceroso sin perder la capacidad par
tener hijos. Por ejemplo, se puede realizar una intervención
quirúrgica llamada conización para sacar un poco de tejido
en forma de cono del cuello del útero y del canal cervical.
También se puede usar congelación, un láser o una corriente
eléctrica para extraer tejido. Cuanto antes se diagnostique
y se trate el cáncer del cuello del útero, mayor será la
probabilidad de poder seguir teniendo hijos.
Terapia de radiación
La terapia de radiación (también llamada radioterapia) usa
rayos de alta energía para matar células cancerosas.
Solamente afecta las células en la zona que se trata. Si no
se la puede tratar con cirugía, es posible que su
profesional médico le recomiende terapia de radiación en su
lugar.
Los médicos usan 2 tipos de terapia de radiación para tratar
el cáncer del cuello del útero: radiación interna y
radiación externa.
- La radiación externa es producida por una máquina grande
fuera del cuerpo. En general se hace el tratamiento cinco
días por semana durante varias semanas, en una clínica
para pacientes externos.
- Para la radiación interna, también llamada radiación
intracavitaria, se colocan tubos delgados que contienen
una sustancia radioactiva en la vagina, donde permanecen
durantes unas horas o hasta 3 días. Es posible que quede
internada en el hospital durante este período. Para
proteger a los demás de la radiación, no podrá aceptar
visitas, o solamente podrá tener visitas por un breve
período de tiempo mientras estén colocados los tubos. Una
vez que se extraigan los tubos, no queda ninguna
radiación en el cuerpo. El tratamiento se puede repetir 2
ó más veces a lo largo de varias semanas.
Quimioterapia
La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer para
matar las células cancerosas. Afecta las células en todo el
cuerpo. Los medicamentos contra el cáncer del cuello del
útero en general se administran por la vena. El tratamiento
en general se hace en una parte del hospital para pacientes
externos, en el consultorio de su profesional médico o en su
casa. La quimioterapia se usa con más frecuencia cuando el
cáncer se ha transmitido a otras partes de su cuerpo.
Si le diagnostican un cáncer del cuello del útero mientras
está embarazada, su profesional médico le explicará los
riesgos del tratamiento y los riesgos de no hacerse el
tratamiento.
¿Cuánto duran los efectos?
Cuando se detecta y se trata temprano, el cáncer del cuello
del útero es muy curable. Si no se lo trata, el cáncer puede
transmitirse a las regiones que rodean el cuello, como los
ganglios linfáticos y los tejidos cercanos de la pelvis. A
medida que el tumor crece o se expande más allá del cuello
del útero, existen menos posibilidades de curarse. No
obstante, el tratamiento combinado de cirugía, radiación y
quimioterapia aumenta la tasa de supervivencia.
¿Cómo puedo cuidarme?
Si le han diagnosticado cáncer del cuello del útero:
- Hable sobre el cáncer y sobre las opciones de tratamiento
con su profesional médico para comprenderlas. Es posible
que quiera obtener una segunda opinión.
- Dígale a su profesional médico si su tratamiento le trae
molestias. En general hay maneras de aliviar las
molestias.
- Pídale a su profesional médico que la instruya con
respecto al coito, las duchas vaginales o el uso de
tampones.
- Después de su tratamiento, no deje de seguir el programa
establecido por su profesional médico para exámenes de
seguimiento. Su profesional médico controlará su
recuperación de cerca y le hará análisis para comprobar
que no haya vuelto el cáncer. Los exámenes de seguimiento
pueden incluir tanto un examen físico como pruebas
Papanicolau y radiografías de tórax. Entre las visitas
programadas, debe ponerse en contacto con su profesional
médico de inmediato si tiene cualquier problema de salud.
¿Cómo puedo prevenir el cáncer del cuello del útero?
Para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de cuello del
útero:
- Trate de evitar la exposición al HPV. No tenga más que 1
compañero sexual. También es bueno que su compañero
sexual no haya sido sexualmente activo con ninguna otra
persona. Averigüe si su compañero ha tenido alguna vez
enfermedades transmitidas sexualmente. Sin embargo, los
condones no la protegen completamente de esta infección,
que se puede transmitir de otras partes del cuerpo.
- Pregúntele a su profesional médico si le conviene darse
la vacuna (Gardasil) para prevenir los tipos de HPV que
traen un alto riesgo de cáncer del cuello del útero.
- Si es sexualmente activa, o lo ha sido anteriormente,
debe hacerse exámenes pélvicos periódicos, incluyendo una
prueba de Papanicolau. La prueba de Papanicolau puede
descubrir cambios en las células del cuello del útero que
se producen a causa del HPV. Puede prevenir el cáncer del
cuello del útero tratando estos cambios en las células.
Pregúntele a su profesional médico con cuánta frecuencia
se debe hacer una prueba de Papanicolau.
- Si el resultado de una prueba de Papanicolau es anormal,
siga las recomendaciones de tratamiento de su profesional
médico.
- No fume.
Este material se revisa periódicamente y está sujeto a cambios
en la medida que aparezca nueva información médica. Se proporciona
sólo para fines informativos y educativos, y no pretende
reemplazar la evaluación, consejo, diagnóstico o tratamiento médico
proporcionados por su profesional de atención de la salud.
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