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Doctors and providers who treat this condition

  

Dificultad respiratoria (niño)

La dificultad respiratoria se presenta cuando una persona tiene problemas para obtener una cantidad suficiente de oxígeno para su cuerpo. Esto es porque tiene problemas para respirar que pueden ser causados por un resfriado o una gripe, por asma, alergias, tos o pulmonía. Cualquier elemento que bloquee las vías respiratorias también puede causarla, por ejemplo, moco en exceso o amígdalas grandes. Una herida que provoque dolor al respirar en profundidad puede derivar en dificultad respiratoria. Esto puede incluir costillas rotas o amoratadas.

Un niño que tiene dificultad respiratoria respirará más rápidamente de lo normal y puede producir resoplidos o sibilancias. Estas son un sonido de silbido que se produce al respirar por vías aéreas angostadas. Las fosas nasales de su hijo pueden ensancharse y puede hundirse su pecho. También es posible que los labios y la piel alrededor de la boca tengan una coloración azulada. Su hijo también puede traspirar o babear.

En el hospital, se toman medidas para calmar al niño y ayudarle a obtener suficiente oxígeno. Una vez que se hace eso, se evalúa y se trata la causa. Puede dar mucho miedo ver a su hijo luchar por respirar, pero mantenerlo tranquilo ayudará. La respiración volverá a la normalidad cuando la causa mejore o desaparezca.

Cuidados en la casa

El proveedor de atención médica de su hijo puede recetarle medicamentos para la tos, el dolor, la fiebre y la infección. Tal vez le recomienden que use gotas nasales de solución salina para ayudar con la respiración. Úselas antes de que su hijo comience a comer o se vaya a dormir. Es posible que le receten un medicamento broncodilatador, que le ayudará a respirar. Puede ser un espray, un inhalador o una pastilla para tomar por la boca. Asegúrese de que su hijo use el medicamento exactamente en los momentos en que le indicaron. Siga todas las instrucciones para darle estos medicamentos.

El proveedor también puede recetarle un antibiótico oral para su hijo para ayudar a detener la infección. Siga todas las instrucciones para darle este medicamento. Asegúrese de que el niño tome el medicamento todos los días hasta terminarlo. No debería quedarle nada al finalizar el tratamiento.

Si su hijo tiene dolor, puede darle el medicamento analgésico (calmante) siguiendo el consejo del proveedor de atención médica. No le dé aspirina, a menos que el médico así lo indique. Tampoco le dé ningún otro medicamento sin preguntarle primero al proveedor.

No le dé a un niño menor de seis años medicamentos para la tos o el resfriado a menos que su proveedor de atención médica se lo indique.

Cuidados generales

  • Siga todas las instrucciones que reciba para atender el resfriado, la gripe u otra afección de su hijo. Esto ayudará a que su respiración no se dificulte.

  • Lave sus manos con agua tibia y jabón antes y después de atender a su hijo. Esto ayuda a evitar que la infección se trasmita.

  • Haga que su hijo descanse mucho. Con esta enfermedad, es común que tenga problemas para dormir. Colóquelo en una posición levemente elevada antes de dormir para ayudarle respirar mejor. Si puede, levante la cabecera del colchón varias pulgadas. También puede levantar el cuerpo de su hijo con almohadas.

  • Asegúrese de que su hijo se sople bien la nariz. En un niño pequeño, succione la mucosidad de la nariz. Para eso, colóquele en la nariz gotas de solución salina. Luego, use una jeringa (pera) de succión pequeña. Eso puede ayudar a respirar mejor. Primero apriete la pera y coloque con suavidad la punta de goma dentro de una fosa nasal. Suelte lentamente la pera. La succión producida aspirará el moco atrapado y lo quitará de la nariz.

  • Niños a partir de un año: Para prevenir la deshidratación y ayudar a aflojar la mucosidad de los pulmones, asegúrese de que su hijo beba bastante líquido. Los niños pueden preferir bebidas frías, postres helados o helados de jugo. También es posible que les guste tomar sopa caliente de pollo o bebidas con limón y miel. Pero no le dé miel a un niño que tenga menos de un año de edad.

  • Bebés: Para prevenir la deshidratación y ayudar a aflojar la mucosidad de los pulmones, asegúrese de que su hijo beba bastante líquido. Si es necesario, puede utilizar un gotero medicinal para darle pequeñas cantidades de leche materna, fórmula o líquidos trasparentes a su bebé. Dele una o dos cucharaditas cada 10 a 15 minutos. Tal vez el bebé solo pueda alimentarse por períodos breves de tiempo. Si lo amamanta, use una bomba sacaleche y guarde leche para usarla más adelante. Entre comida y comida, dele a su hijo una solución de rehidratación oral. Puede comprarla en una farmacia.

  • No fume cerca de su hijo. El humo del tabaco puede empeorar los síntomas de su hijo.

Visita de control

Asista a las visitas de seguimiento con el proveedor de atención médica de su hijo.

Nota especial para los padres

No le dé medicamentos para la tos ni el resfriado a un niño menor de seis años. Se ha demostrado que no ayudan a los niños pequeños y, además, pueden causar efectos secundarios graves.

¿Cuándo debe buscar atención médica?

Llame enseguida al proveedor de atención médica de su hijo si el niño presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Fiebre de 100.4 °F (38 °C) o más alta.

  • Dificultad para respirar, tos o sibilancias que no mejoran o empeoran.

  • Confusión o cansancio extremo.

 

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