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Doctors and providers who treat this condition

  

Mordedura de perro (Niño) 

Las mordeduras de perro pueden causar pequeñas heridas punzantes o enfermedades serias. La zona afectada se puede hinchar y doler. También puede sangrar y supurar líquido. Las mordeduras de perro que llegan al hueso pueden causar una fractura. También pueden dañar los nervios y los vasos sanguíneos. Es poco frecuente que se infecte la zona de una mordedura de perro, pero en ese caso se enrojece, se hincha, duele y causa fiebre. En casos poco frecuentes, el animal puede trasmitir una enfermedad como la rabia o el tétanos por medio de la mordedura.

Las mordeduras de perro se tratan lavando primero la herida con solución salina (agua y sal) o agua esterilizada. La piel se lava con agua tibia y jabón suave. Si es necesario, la herida se cierra con puntos (sutura). Es probable que luego se coloque un vendaje limpio con presión sobre la herida. Tal vez le apliquen una vacuna contra el tétanos, especialmente si el niño recibió la última hace más de cinco años. También podría ser necesario tomar una radiografía. Cuando no se sabe si el animal está vacunado, es posible que se siga el protocolo contra la rabia. Esto incluye poner al animal en cuarentena y aplicarle al niño una serie de vacunas contra la rabia. Si la herida es grave o está infectada, es posible que sea necesaria una hospitalización.

Cuidados en su casa 

Es posible que le receten una pomada o crema antibiótica, o antibióticos por vía oral (se toman por boca). Estos ayudan a prevenir o tratar las infecciones. Siga todas las instrucciones para aplicarle o darle estos medicamentos a su hijo.

Cuidados generales 

  • Lave bien sus manos con agua tibia y jabón antes y después de atender la herida. Eso ayuda a reducir el riesgo de infección.

  • Siga las instrucciones sobre cómo cuidar la herida. Esto puede incluir limpiar la herida con jabón suave y agua tibia. Si le colocaron un vendaje sobre la herida, recuerde cambiarlo según las instrucciones recibidas.

  • Si la herida sangra, coloque un paño suave y limpio sobre esta. Luego aplique presión firme hasta que se detenga el sangrado. Esto puede tardar hasta cinco minutos. No deje de hacer presión y observe la herida mientras tanto.

  • Revise la herida todos los días para ver si tiene signos de infección (vea a continuación).

Prevención

Los perros normalmente no muerden a menos que los molesten o asusten. A veces, muerden mientras están jugando. Los niños pequeños son blanco fácil de las mordeduras de perros, porque sus movimientos son rápidos e impredecibles. Además, es común que los niños no sepan cómo ser amables con los animales.

  • Mantenga a los bebés alejados de todas las mascotas. Hasta un perro amigable probablemente no comprenda que un bebé no es un juguete ni una presa.

  • Enseñe a su hijo cómo tratar a los animales con delicadeza y respeto. Esto incluye no acercarse a perros extraños ni molestar a los perros. Haga que su hijo le pida permiso al dueño antes de acariciar a un perro extraño.

  • Enseñe a su hijo a nunca molestar a un perro que esté comiendo, durmiendo o cuidando a sus cachorros.

  • Si está pensando en tener una mascota familiar, pida consejo a un veterinario sobre qué razas son mejores para los niños.

  • Si trae un perro a su casa, entrénelo para ser obediente y responder órdenes. Puede hacer que los niños mayores participen del entrenamiento.

Visitas de control

Programe una visita de control con el proveedor de atención médica de su hijo o según se le haya indicado.

Cuándo debe buscar atención médica

A menos que el proveedor de atención médica de su hijo le aconseje otra medida, llámelo enseguida si:

  • Su hijo tiene tres meses de edad o menos y tiene una temperatura de 100.4ºF (38ºC) o más. (Busque enseguida atención médica. La fiebre en un bebé de pocos meses puede ser un signo de una infección peligrosa).

  • Su hijo es menor de dos años y presenta fiebre de 100.4º F (38º C) que continúa por más de un día.

  • Su hijo de dos años o mayor presenta fiebre de 100.4º F (38º C) que continúa por más de tres días.

  • Su hijo de cualquier edad tiene picos de fiebre repetidos de más de 104º F (40º C).

  • Su hijo presenta signos de infección alrededor de la herida, como calor, enrojecimiento, hinchazón o secreción con mal olor.

  • Su hijo siente dolor y este empeora. Es posible que los bebés demuestren el dolor llorando o estando irritables y que no se consiga calmarlos.

  • Su hijo presenta un sangrado que no para después de aplicar presión firme durante cinco minutos.

  • Su hijo tiene dificultades para mover cualquier parte del cuerpo que esté cerca o de la herida.


 

 
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