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Doctors and providers who treat this condition

  

Dolor de oído sin infección (Niño) 

El dolor de oído puede darse sin que haya una infección. Puede suceder cuando se acumulan aire y líquido detrás del tímpano, lo que causa dolor y reduce la capacidad auditiva. A esta afección se la llama “otitis serosa media”, lo que significa líquido en el oído medio. Puede ocurrir cuando su hijo tiene un resfriado si la congestión llega a bloquear el conducto por el que drena el oído medio (la trompa de Eustaquio). También puede darse cuando hay alergias nasales o reflujo gastroesofágico, o después de una infección bacteriana en el oído medio. Es posible que el dolor de oído sea intermitente (es decir, que aparezca y desaparezca). Quizás su hijo oiga sonidos tales como chasquidos u otros ruidos similares al masticar o al tragar.

El líquido suele demorar entre varias semanas y hasta tres meses en irse por su cuenta. Los calmantes (analgésicos) que se toman por la boca y las gotas que se colocan en los oídos ayudan a aliviar el dolor. Puede que se usen medicamentos para aliviar la congestión (descongestivos) y antialérgicos (antihistamínicos), pero no siempre son de ayuda. Esta afección no responde a los antibióticos porque no hay infección. En ocasiones, esta afección puede transformarse en una infección de oído. Por eso, informe a su proveedor de atención médica si su hijo desarrolla fiebre, si le supura el oído o si sus síntomas empeoran.

Si su hijo no mejora al cabo de tres meses, es posible que el médico sugiera hacer una cirugía para drenar el líquido e insertarle unos tubos pequeños en los oídos.

Cuidados en su casa

Siga estos consejos para cuidar de su hijo en su casa:

  • Líquidos. Si su hijo tiene menos de un año, siga alimentándolo con fórmula o con leche materna. Si su bebé tiene fiebre, dele una solución de rehidratación oral entre comida y comida. (Puede buscarla en una farmacia o un almacén y no necesita receta para comprarla). Si su hijo tiene más de un año, dele abundante cantidad de líquidos tales como agua, jugo, bebidas gaseosas sin cafeína, limonada, bebidas frutales o helados de jugo.

  • Alimentos. Si su hijo no quiere comer alimentos sólidos, está bien durante algunos días, siempre y cuando beba abundante cantidad de líquidos.

  • Dolor o fiebre. Use acetaminofén para aliviar la fiebre, el nerviosismo o el malestar general. Si su hijo tiene más de seis meses, puede usar ibuprofeno en lugar de acetaminofén, o puede alternar ambos medicamentos. Si su hijo tiene una enfermedad crónica del hígado o de los riñones, consulte a su proveedor antes de darle estos medicamentos. También hable con el proveedor si su hijo tiene una úlcera estomacal o sangrado gastrointestinal. No use aspirina en un niño menor de 18 años que esté enfermo y tenga fiebre porque puede provocarle graves daños en el hígado.

  • Gotas para los oídos. Puede que el médico le recete gotas para colocar en los oídos y ayudar a calmar el dolor. Úselas según le hayan indicado. Hable con el proveedor si no le indicaron gotas para los oídos y el ibuprofeno no alcanza a calmar el dolor.

Visita de control

Programe una visita de control con el proveedor de atención médica de su hijo, o según le indiquen, si su hijo no empieza a sentirse mejor después de tres días.

Cuándo debe buscar atención médica

A menos que el proveedor de atención médica de su hijo le indique otra cosa, llame a su proveedor de atención médica de inmediato si:

  • Su hijo tiene tres meses de edad o menos y tiene una temperatura de 100.4º F (38º C) o más. (Busque atención médica de inmediato. La fiebre en un bebé pequeño puede significar una infección peligrosa)

  • Su hijo tiene menos de dos años y su fiebre de 100.4° F (38° C) continúa por más de un día

  • Su hijo tiene dos años o más y tiene fiebre de 100.4º F (38º C) que continúa por más de tres días

  • Su hijo, de cualquier edad, tiene fiebre a repetición por encima de los 104° F (40° C)

También llame si se presenta cualquiera de las siguientes situaciones:

  • El dolor de oído empeora o no comienza a aliviarse después de tres días de tratamiento

  • Supuración, sangre u olor desagradable que salen del oído

  • Una inusual disminución de la actividad, nerviosismo, somnolencia o confusión

  • Dolor de cabeza, dolor o rigidez en el cuello

  • Salpullido nuevo

  • Diarrea o vómito frecuentes

  • Supuración de líquido o sangre del oído

  • Convulsiones

 

 
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