Fundamentos sobre la salud de los dientes y las encías
Cuando usted se mira la boca en el espejo, podrá ver dientes blancos y duros rodeados de encías blandas; lo que probablemente no pueda ver es un recubrimiento pegajoso de bacterias y otras sustancias que se forma sobre los dientes y las encías. Este recubrimiento, llamado placa dental, puede perjudicarle la boca si no se mantiene controlado.
Encías y dientes sanos
Para gozar de una buena salud bucal, es preciso que sus dientes y encías estén sanos.
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Los dientes están hechos de tejido duro diseñado para despedazar los alimentos. Los dientes sanos pueden tener diversas tonalidades de blanco (es normal que se produzcan algunas manchas en los dientes). Los dientes están encajados en el hueso de soporte de la mandíbula (los maxilares).
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Las encías son tejidos blandos que recubren el hueso y una parte de cada diente. El color de las encías depende de su raza, y debe ser uniforme a lo largo de toda la boca.
Cuando se forman la placa y el sarro
Incluso en una boca sana puede formarse placa. Si no se elimina con el cepillado y el uso de hilo dental a diario, esta película pegajosa recubre los dientes, las encías y la lengua.
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A medida que la saliva y la lengua se mueven dentro de la boca, una parte de la placa se elimina de las superficies dentales. Sin embargo, la placa se puede acumular en las hendiduras de los dientes, en los espacios interdentales y en el borde de las encías.
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Las bacterias presentes en la placa se alimentan de restos de alimentos compuestos de azúcares y almidón que quedan en la boca después de comer; esto ocasiona la formación de ácido, que es la causa principal de la caries dental.
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Si no se elimina, la placa se endurece y forma el sarro (llamado también “cálculo”). El sarro puede extenderse debajo del borde de las encías, lo que les causa daños y perjudica el hueso.
¿Está usted en riesgo?
Algunos factores aumentan la propensión a los problemas de los dientes y las encías; por ejemplo:
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Falta de una buena higiene de los dientes y las encías.
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Una baja cantidad de saliva en la boca, lo que permite la acumulación de placa.
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Fumar, que hace que el cuerpo disminuya su capacidad de combatir infecciones como la enfermedad de las encías. Además, fumar reduce la cantidad de saliva presente en la boca.
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Comer muchos alimentos con azúcar y almidón, lo cual aumenta la formación de ácido.
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“Picar” con frecuencia, lo que permite que se forme ácido más a menudo.
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Tener los dientes torcidos, que los hace más difíciles de limpiar.
