Autocuidados para trastornos temporomandibulares (TTM)
Usted tiene un trastorno temporomandibular (TTM). Este término describe un grupo de problemas relacionados con la articulación temporomandibular (ATM) y los músculos asociados a ella. La ATM está situada en el punto de unión de los maxilares superior e inferior. Aunque el tratamiento restablecerá la función normal de la mandíbula, la atención necesaria no termina allí. Una vez que ha tenido un TTM, es importante que evite volver a lesionarse. Acostúmbrese a hacerse autorrevisiones; de esta forma, estará pendiente de la reaparición de cualquier síntoma y podrá tomar medidas inmediatamente.
Cómo hacerse autorrevisiones
Acostúmbrese a evaluar el estado físico de su cuerpo varias veces al día. Pruebe a escribir una nota como recordatorio o ponga un despertador en su reloj o en la computadora. Al hacerse una autorrevisión, pregúntese lo siguiente:
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¿Me siento estresado?
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¿Tengo los músculos tensos?
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¿Me rechinan los dientes o estoy apretando la mandíbula?
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¿Estoy sentado en una buena postura para mi cuerpo?
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¿Hay algo que pueda hacer para sentirme más cómodo?
Si ha respondido afirmativamente a alguna de las preguntas anteriores, necesita ponerse manos a la obra. Cambiar de postura o hacer una pausa corta puede ayudarle a prevenir o aliviar los síntomas de TTM.
Escuche a su cuerpo
Muchas personas se acostumbran a no hacerle caso al dolor. Pero el dolor es señal de que su cuerpo necesita atención. Para conservar la salud de su ATM:
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Evite comer alimentos duros o difíciles de masticar. Aunque se sienta perfectamente, esos alimentos pueden volver a desencadenarle los síntomas.
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Sea consciente de su propio cuerpo. No ignore los síntomas de TTM. El dolor persistente que tiene en el cuello o en la mandíbula puede indicar que necesita atención.
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Asegúrese de acudir a todas las visitas de control con su equipo de atención médica.
El manejo del estrés
El estrés es un factor esencial en los TTM: puede causar tensión muscular y rechinamiento de dientes, incluso alterar el sueño y reducir la capacidad del cuerpo para sanarse. Aquí tiene algunos consejos para controlar el estrés:
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Aprenda técnicas para relajarse. Intente escuchar música o hacer ejercicios suaves de estiramiento. Respire varias veces despacio y profundamente, o bien cierre los ojos e imagine un lugar o un objeto que le inspire calma.
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Descanse y duerma lo suficiente.
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Establezca objetivos que esté seguro de poder lograr.
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Reserve tiempo para las personas y las cosas que disfruta.
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Pida ayuda si la necesita. Sus amigos o sus familiares podrían hacerle diligencias, prepararle comidas y acompañarlo en sus paseos u otros tipos de ejercicio.
Manténgase activo
La actividad ayuda al cuerpo de muchas maneras; por ejemplo, ayuda a permanecer flexible y relajado, así como a mantener los músculos y los tejidos en buena forma. Gracias a ello, su cuerpo podrá recuperarse más rápidamente y será menos probable que vuelva a lesionarse. Estos son algunos consejos para empezar:
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Consulte a su proveedor de atención médica antes de iniciar un programa de ejercicio.
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Para prevenir las lesiones, haga ejercicios de precalentamiento y estiramiento antes de cualquier actividad.
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Pruebe a caminar o a hacer natación, ya que estas actividades son suaves para las articulaciones y además benefician el corazón y los pulmones.
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Pruebe a hacer yoga o tai chi; está comprobado que estas actividades relajantes reducen el estrés.
