Cuando su hijo está hospitalizado
Hay muchas razones por las que su hijo podría requerir una hospitalización: quizás esté enfermo, tenga que someterse a varios exámenes, o necesite un tratamiento, como por ejemplo una operación. A su hijo, el hospital podría parecerle un lugar muy grande e infundirle miedo. Para algunos niños, esta es la primera vez que se ausentan de su hogar o están lejos de sus padres; quizás estén angustiados sobre lo que les va a pasar allí. Usted puede ayudar a su hijo informándose mejor sobre lo que sucede durante una hospitalización. Sepa lo que puede esperar y prepare a su hijo de antemano; de esta forma, podrá aliviar algunos de los temores del niño y establecer una relación de confianza entre usted, su hijo y el equipo de atención médica del niño.
La habitación de hospital de su hijo
Algunas habitaciones de hospital están diseñadas especialmente para niños; quizás haya ilustraciones y personajes en las paredes o móviles colgando del techo. Con frecuencia, las habitaciones alojan a más de un paciente, por lo que su hijo podría tener un compañero de cuarto. Cada habitación cuenta con los siguientes artículos:
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Una cama clínica o cuna. La cama clínica tiene barandas a los lados que sirven de protección adicional. Además, la cabecera y el pie de la cama pueden subirse y bajarse usando un grupo de controles, lo cual permite que su hijo descanse cómodamente. Las cunas también tienen barandas.
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Un botón de llamada. Este botón se puede usar para llamar a una enfermera o un proveedor de atención médica cuando su hijo requiera asistencia.
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Un televisor y, posiblemente, un reproductor de discos DVD o cintas de video. Su hijo tendrá un control remoto y podrá ver programas de televisión y películas para entretenerse.
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Un teléfono. El aparato estará al alcance de la mano, cerca de la cama; su hijo podrá hablar directamente con sus amigos y familiares.
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Un baño. Una enfermera o un proveedor de atención médica brindará asistencia a su hijo si necesita ayuda para ir al baño.
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Equipo de emergencia básico, como por ejemplo una bolsa de reanimación, oxígeno, un medidor de flujo, y un aparato de aspiración con su recipiente colector.
El personal del hospital
Muchos empleados del hospital con diferentes especialidades se ocuparán de atender a su hijo. Todo el personal debe llevar placas de identidad (ID) que indiquen su nombre; si no está seguro de la identidad de alguna persona, no dude en preguntar. A continuación se describen algunas de las personas que usted y su hijo podrían conocer:
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Los médicos se encargan de administrarle cuidados y tratamiento a su hijo. El niño tendrá un médico de cabecera que podría ser asistido por médicos residentes, enfermeras especializadas o estudiantes de medicina.
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Las enfermeras o asistentes de enfermería brindan cuidados a su hijo a lo largo del día. Es probable que su hijo tenga una enfermera principal encargada de supervisar sus cuidados; esta enfermera podría cambiar según el turno, lo cual sucede cada 8 ó 12 horas.
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Los farmacéuticos que se aseguran que su niño reciba el medicamento correcto, en la cantidad adecuada y de acuerdo a un horario.
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La secretaria de la unidad dirige el mostrador administrativo del piso del hospital y generalmente es posible escucharla por el intercomunicador.
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Los asistentes de apoyo a los pacientes ayudan a limpiar los equipos y a abastecer los artículos.
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Los terapeutas ayudan a evaluar y mejorar la respiración, el habla, la fuerza o la movilidad y la flexibilidad de su hijo.
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El nutricionista o dietista clínico ayuda a satisfacer las necesidades alimentarias de su hijo y puede enseñarle acerca de las dietas especiales que el niño requiera.
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El especialista en la vida infantil ayuda a su hijo a entender lo que puede esperar durante su estancia en el hospital.
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El trabajador social puede ayudarle a solucionar problemas relacionados con la atención hospitalaria de su hijo ofreciéndole apoyo, proporcionándole asesoramiento cuando usted tenga preguntas y remitirlo a recursos comunitarios.
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El capellán puede ofrecer cuidados espirituales y emocionales así como asesoramiento a usted y su hijo.
Un día típico en un hospital
Los hospitales están abiertos día y noche, para garantizar la atención continua de los pacientes. Durante un día típico en un hospital, una enfermera o un proveedor de atención médica podría:
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Medirle a su hijo los signos vitales (frecuencia respiratoria, frecuencia cardíaca, presión arterial y temperatura).
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Realizar un chequeo a su hijo.
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Administrar medicamentos a su hijo.
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Llevar una bandeja de comida.
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Evaluar el nivel de dolor de su hijo.
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Ayudar a su hijo con su higiene personal (como por ejemplo, el aseo).
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Revisar las sondas intravenosas (IV) y los lugares de inserción.
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Revisar las heridas o los lugares de las incisiones.
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Cambiar los apósitos de las heridas o incisiones.
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Vaciar las bolsas, como las colectoras de orina.
Consideraciones especiales
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Si su hijo tiene una enfermedad contagiosa, es posible que deba alojarse en una habitación especial. Tal vez los miembros del personal tenga que ponerse guantes, mascarillas o batas especiales cuando atiendan a su hijo. Quizás se limite el número de visitas o se obligue también a estas personas a ponerse artículos protectores similares para evitar la transmisión de enfermedades.
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Según el tipo de afección que tenga su hijo, tal vez no se permita llevar a su habitación artículos como flores, globos, comida, caramelos y juguetes. Consulte con el proveedor de atención médica de su hijo para averiguar cualquier regla que usted debe saber.
Maneras de ayudar a su hijo
Hay distintas maneras en que usted puede ayudar a su hijo durante su estancia en el hospital:
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Pregunte a los proveedores de atención médica del niño si usted puede estar presente durante los tratamientos y procedimientos.
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Quédese con su hijo en el hospital todo el tiempo que pueda. La mayoría de los hospitales permiten que el papá o la mamá duerman en la habitación con su hijo; a veces hay catres o sillas especiales que se convierten en camas. Consulte con uno de los miembros del equipo de atención médica de su hijo para averiguar las reglas de las visitas al hospital.
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Reconforte a su hijo tocándolo a menudo; por ejemplo, acaríciele el pelo o tómelo de la mano.
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Deje que su hijo describa sus sentimientos y emociones. Hágale saber que es normal que quiera llorar, tenga miedo o se sienta disgustado.
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Pase tiempo haciendo actividades con su hijo; juegue con el niño, miren videos juntos, léale libros o póngale música. Estas actividades ayudarán a que su hijo se relaje y se distraiga.
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Traiga artículos de la casa que lo reconforten, como su manta o su animal de peluche favoritos. Los objetos conocidos podrían calmar los temores y ansiedades que su hijo tenga por estar lejos de casa.
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Anime a su hijo a llamar a familiares y amigos o a escribirles. Enséñele cartas o fotografías para ayudar al niño a sentirse vinculado a su hogar o colegio.
