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Para los niños: Cómo ponerte la insulina

La glucosa es el combustible que el cuerpo obtiene de los alimentos y usa como fuente de energía. Para usar este combustible, tu cuerpo necesita producir una sustancia llamada insulina. El problema es que tu cuerpo no está produciendo la insulina que necesita. Por esto, es necesario reponerte la insulina que te falta. La insulina no se puede tomar en pastillas porque el estómago la destruye. Por esto, es preciso que recibas la insulina inyectada en el cuerpo. Quizás las inyecciones de insulina te den miedo al principio. Pero no te preocupes, ya que contarás con la ayuda de sus padres y tu equipo de atención médica. Juntos te enseñarán la manera correcta de ponerte las inyecciones de insulina a ti mismo.

Es normal que estés nerviosoNiño llenando una jeringa de insulina.

Quizás te dé miedo la idea de ponerte a ti mismo una inyección de insulina por primera vez. Tal vez te preocupe la idea de que la inyección te duela o de que te vayas a equivocar. Es normal que te sientas nervioso sobre estas cosas. La mayoría de las personas que tienen diabetes tienen miedo de ponerse las inyecciones de insulina al principio. Probablemente hasta tus padres se pusieron nerviosos cuando te inyectaron la insulina la primera vez. Pero después de unas cuantas veces, le agarraron la onda a las inyecciones. Con un poquito de práctica tú también te puedes acostumbrar a ponerte las inyecciones. ¡Y muy pronto dejarás de estar nervioso o sentir miedo!

Tipos de insulina

Hay muchos tipos de insulina. Los tipos que vas a usar son los siguientes:

  • Insulina de acción rápida. La insulina de acción rápida se pone a la hora de comer (es preciso que no esperes más de 15 minutos para comer después de ponértela).

  • Insulina de acción intermedia. La insulina de acción intermedia tarda más en hacer efecto que la insulina de acción rápida, pero permanece más tiempo en tu torrente sanguíneo.

  • Insulina de acción prolongada. La insulina de acción prolongada se usa para garantizar que haya siempre un poquito de insulina en tu torrente sanguíneo; esto te ayuda a mantener controlado el nivel de azúcar en la sangre.

A veces se mezclan distintos tipos de insulina entre sí y se usan al mismo tiempo. Tu equipo de atención médica te dirá lo que te conviene usar.

Cómo usar una jeringa

Mídete SIEMPRE el nivel de azúcar en la sangre antes de inyectarte la insulina. Las lecturas de azúcar en la sangre te ayudan a decidir cuánta insulina debes ponerte. Cuando te inyectes la insulina, asegúrate de ponértela en la grasa que está justo debajo de la piel. La mayoría de las personas con diabetes se inyectan por medio de una jeringa. Para inyectar la insulina con una jeringa, haz lo siguiente:

Paso 1: Los preparativos

  • Reúne tus materiales. Necesitarás lo siguiente:

    • Una jeringa nueva

    • Insulina

    • Toallitas con alcohol

    • Recipiente especial para tirar la jeringa usada (recipiente para objetos afilados). Este recipiente puede comprarse en farmacias o tiendas de materiales médicos. También puedes usar cualquier recipiente a prueba de perforaciones con tapa que tampoco pueda perforarse, como un envase vacío de detergente para ropa.

    • Uno de tus padres o maestros, o bien otro adulto que te supervise

  • Lávate las manos. Usa agua tibia y jabón.

  • Limpia el frasco de insulina. Pásele una toallita con alcohol a la parte de arriba del tapón de goma del frasco de insulina.

  • Prepara la insulina. Si usas insulina turbia (es decir, la que no es transparente), haz girar el frasco suavemente entre las manos unas 20 veces. No agites la insulina. Tampoco uses insulina fría; en vez de eso, guarda un frasco a temperatura ambiente y pon el resto en el refrigerador.

Paso 2: Prepara la jeringa

  • Saca la jeringa de su envase.

  • Quítale la tapa a la aguja.

  • Aspira aire al interior de la jeringa. Tira del émbolo hacia atrás para que entre aire en la jeringa. Jala el émbolo hasta que llegue a la marca (línea) que corresponde al número de unidades de insulina que te quieres inyectar. NOTA: la marca (línea) de la jeringa que está más cerca de la aguja es 0 (no 1).

  • Inyecta aire en el frasco de insulina. Sujeta el frasco sobre una superficie plana con una mano. Con la otra mano, sujeta la jeringa en posición recta hacia arriba y hacia abajo. Empuja lentamente el émbolo para inyectar aire en el frasco. (Inyectar el aire facilita la extracción de la insulina.)

  • Voltea la jeringa y el frasco hasta que estén cabeza abajo. Mantén la aguja dentro del tapón. Voltea la jeringa y el frasco de modo que el frasco quede hacia arriba y la jeringa hacia abajo. Ten cuidado de no doblar la aguja al voltear el frasco de insulina.

  • Aspira la insulina al interior de la jeringa. Mantén la punta de la aguja debajo del nivel de la insulina dentro del frasco. Quizás tengas que tirar de la aguja hacia afuera un poquito. (Esto impide que entre aire en la jeringa.) Tira lentamente del émbolo hacia atrás para aspirar el número de unidades de insulina que quieres inyectarte.

  • Revisa si hay burbujas de aire. Con la aguja todavía dentro del tapón, dale unos golpecitos suaves a la jeringa. Las burbujas de aire se moverán a la parte superior de la jeringa. Empuja el émbolo un poquito hacia adentro para liberar las burbujas de aire nuevamente en el interior del frasco de insulina. (Otra manera de deshacerte de las burbujas de aire es empujar lentamente toda la insulina de vuelta al frasco y volver a aspirar la cantidad completa. Esta vez, tira del émbolo aún más suavemente para evitar que se formen burbujas de aire.)

  • Saca la aguja del frasco de insulina.

Paso 3: Ponte la inyección

  • Limpia el lugar de la inyección. Usa una toallita con alcohol para limpiar la piel donde te vas a poner la inyección. Deja que el lugar se seque al aire. Si la piel sigue húmeda con alcohol, la inyección te producirá ardor.

  • Pellizca una pulgada de piel. Esto garantiza que no te inyectes en un músculo. Inyectarse dentro del músculo puede ser más doloroso.

  • Introduce la aguja. Introduce la aguja dentro de la piel, de la misma manera que te enseñó tu equipo de atención médica. Recuerda también el ángulo que te mostraron. Empuja la aguja dentro de la piel hasta que ya no puedas verla.

  • Inyecta la insulina. Empuja lentamente el émbolo hasta que la jeringa esté vacía. Cuenta hasta 5 antes de sacar la aguja.

Paso 4: Saca la aguja

  • Saca la aguja de la piel.

  • Observa el lugar de la inyección para ver si hay fugas de insulina y sangre. Si el lugar sangra, frótalo suavemente con un algodón o pañuelito de papel. Si hay una fuga de insulina, pide a tu equipo de atención médica que revise tu técnica para inyecciones la próxima vez que los veas.

Paso 5: Después de la inyección

  • Pon la jeringa en el recipiente para objetos afilados. No pongas la jeringa en cualquier parte; tampoco le vuelvas a poner la tapa nunca la tires en la basura normal, ya que la persona que saca la basura o la recoge de tu casa podría pincharse con la aguja.

  • Asegúrate de comer en los 15 minutos después de ponerte una inyección de insulina de acción rápida (el tipo que se usa antes de las comidas).

Cómo usar las plumas de insulina

También puedes usar plumas de inyección para obtener la insulina que necesitas. Las plumas de inyección se parecen a los bolígrafos que se usan para escribir. Al igual que un bolígrafo normal contiene repuestos con tinta, estas plumas contienen cartuchos con insulina. Cada vez que se va a administrar una inyección de insulina, se enrosca una aguja nueva a la pluma. Cuando te pones una inyección, la insulina sale de la punta de la aguja al igual que la tinta sale de un bolígrafo al escribir. Existen varios tipos diferentes de plumas de insulina; tu equipo de atención médica te dirá cuál de ellas es la mejor para ti y te enseñará a usar la pluma. 

Consejos para usar las plumas

  • Lávate las manos y limpia el lugar de la inyección con agua y jabón o una toallita con alcohol antes de ponerte la insulina. Esto ayuda a impedir que el lugar se infecte.

  • Usa una aguja nueva cada vez que te inyectes.

  • No dejes nunca la aguja puesta en la pluma cuando no la estés usando.

  • Antes de ponerte la inyección, dale golpecitos suaves a la aguja con la punta de un dedo para eliminar las burbujas de aire. Luego pruébala presionando hasta el fondo el botón de inyectar. Cuando hagas esto, la insulina debe comenzar a salir por la aguja. Si no sale, vuelve a revisar si hay burbujas y prueba de nuevo la aguja. Si la insulina todavía no sale después de haber intentado tres veces, vuelve a iniciar el proceso con una aguja nueva.

  • Empuja el botón por completo hacia adentro. Luego cuenta hasta 10 mientras te inyectas la insulina (las plumas tardan más tiempo en inyectar la insulina que las jeringas).

Enfríala

Enfría la insulina, ¡pero no la congeles! Guardar la insulina en el refrigerador—en lugar del congelador—es sólo una de las varias reglas para guardar la insulina. Aquí tienes otras reglas que debes saber:

  • Usa la insulina antes de la fecha de vencimiento que aparece en el frasco. Al igual que la comida, ¡la insulina se puede estropear! Pregunta a tu equipo de atención médica cuándo debes tirar los frascos abiertos de insulina. (Para los que usan plumas, la fecha de vencimiento generalmente está impresa en la caja.)

  • Lleva contigo la insulina y los materiales para las inyecciones en una bolsa recubierta en su interior con un material aislante o nevera portátil cuando estés fuera de casa.

  • No dejes que la insulina se caliente demasiado (es malo pasar de 86° F). Y nunca dejes que se congele.

La X marca el sitio de la inyección

OK… no hay una “X” que te indique exactamente dónde debes inyectarte la insulina. Por esto, encontrar el mejor sitio depende de ti. Cuando escojas un sitio, ten en cuenta los siguientes datos:

  • Dato #1: Puedes inyectarte la insulina en la parte de arriba y de atrás de los brazos, las nalgas, las partes de arriba o los lados de los muslos, y la barriga. (Deja un espacio de por lo menos 2 pulgadas entre el sitio de la inyección y el ombligo.)

  • Dato #2: La insulina funciona más rápidamente si se inyecta en la piel de la barriga.

  • Dato #3: No es una buena idea inyectarte la insulina en el mismo sitio cada vez. Si lo haces, la piel formará una cicatriz y se pondrá dura, lo que hará más difícil que la insulina funcione. Por eso necesitas cambiar los lugares de la inyección a menudo. Deja cerca de 1 pulgada de espacio entre los lugares de las inyecciones. Y no te pongas nunca inyecciones en verrugas, cortadas, cicatrices o vasos sanguíneos abiertos (magulladuras moradas).

  • Dato #4: Es mala idea inyectarte en una pierna o brazo con el que piensas hacer ejercicios. Por ejemplo, si eres corredor, no te inyectes en las piernas antes de hacer ejercicios porque la insulina se absorberá demasiado rápido cuando corres. 

Listo o no

Si no te sientes listo para ponerte las inyecciones de insulina a ti mismo, no tienes que hacerlo. Diles cómo te sientes a tus padres o a un miembro de tu equipo de atención médica. Ellos te darán apoyo y ayuda cuando decidas empezar a ponerte la insulina tú mismo. Pero hasta que no estés listo, otra persona se encargará de ponerte las inyecciones de insulina.

Recursos

¿Tienes otras preguntas sobre la diabetes? Visita estos sitios en Internet:

  • American Diabetes Association www.diabetes.org/youthzone

  • Children with Diabetes www.childrenwithdiabetes.com

  • Juvenile Diabetes Research Foundation www.kids.jdrf.org

 

 
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