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La neumonía asociada a la atención médica

La neumonía es una grave infección pulmonar causada por microbios como bacterias y virus, así como por ciertos tipos de hongos. Ciertas personas entran en contacto con los microbios de la neumonía en el transcurso de las actividades de la vida cotidiana, como por ejemplo en la escuela, el trabajo o el gimnasio. Sin embargo, otras personas contraen la infección durante una estadía en un hospital o centro de cuidados a largo plazo. Aunque puede resultar peligrosa para cualquiera, la neumonía constituye un riesgo especialmente importante para las personas en el ámbito de la atención médica. Esta hoja contiene más información sobre la neumonía asociada a la atención médica y las medidas que los hospitales están tomando para controlarla.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la neumonía asociada a la atención médica?

El riesgo es máximo para las personas que:

  • Han recibido cuidados intensivos o estado conectadas a un respirador mecánico (máquina que permite la respiración).

  • Tienen dificultades para tragar, toser o eliminar flema de la garganta o los pulmones.

  • Tienen el sistema inmunológico debilitado por enfermedades o medicamentos.

  • Tienen otra afección grave como la diabetes, enfermedad cardíaca o enfisema (enfermedad que daña los pulmones).

  • Tienen más de 50 años de edad.

  • Han tomado antibióticos recientemente durante más de unos días.

  • Tienen dificultades para respirar hondo (por ejemplo, personas con fracturas de costilla o incisiones en el abdomen).

¿Cómo se propaga la neumonía asociada a la atención médica?

  • Respiradores mecánicos (aparatos que facilitan la respiración): Estas máquinas ayudan a respirar a pacientes que no están en capacidad de hacerlo por su cuenta. Generalmente, la persona está conectada a un respirador mecánico mediante un tubo que transporta aire hasta los pulmones. El hecho de tener puesto este tubo aumenta el riesgo de contraer neumonía.

  • Aspiración: Los microbios de la boca o la garganta pueden provocar neumonía cuando entran en las vías respiratorias de los pulmones. Es más probable que esto ocurra en personas que no están completamente conscientes de que deben permanecer acostadas, o que no pueden tragar la flema que producen ni toser para expulsarla de la garganta.

  • Contacto a través de las manos: Los microbios que causan neumonía pueden propagarse de un paciente a otro a través de las manos de los profesionales de atención médica.

¿Cuáles son los síntomas de la neumonía asociada a la atención médica?

La neumonía suele comenzar sin previo aviso. Al principio puede parecerse a un resfriado o la gripe, pero sus síntomas tienden a empeorar en poco tiempo. Estos síntomas pueden ser:

  • Tos fuerte, en la que puede expulsarse una flema verdosa o amarillenta, o sangre

  • Fiebre y escalofríos con temblores

  • Falta de aliento

  • Dolor de pecho al respirar o toser

  • Confusión

¿Cómo se diagnostica la neumonía asociada a la atención médica?

La neumonía puede ser difícil de detectar en las personas que ya están enfermas. Para tratar de encontrar la causa de los síntomas, un médico ausculta (escucha) el pecho del paciente por medio de un estetoscopio. También podrían realizarse análisis de sangre y una radiografía o tomografía (radiografía realzada por computadora) del tórax. Si los síntomas no mejoran con el tratamiento, quizás sea necesario realizar además otros exámenes.

¿Cómo se trata la neumonía asociada a la atención médica?

La neumonía provocada por bacterias se trata con antibióticos. Las personas que están en riesgo de tener complicaciones o se encuentran muy enfermas podrían recibir más de un medicamento. Muchas personas reciben también cuidados de apoyo, como oxígeno y tratamientos que aflojan la flema espesa para permitir que salga de los pulmones.

Complicaciones de la neumonía asociada a la atención médica

  • Bacteriemia (bacterias en el torrente sanguíneo): Los microbios infecciosos procedentes de los pulmones entran en el torrente sanguíneo y dañan el hígado, los riñones, el corazón y otros órganos.

  • Derrame pleural: En el espacio que separa los pulmones de la pared del tórax se acumula líquido infectado, lo que dificulta la respiración.

  • Absceso pulmonar: En el lugar donde se ha destruido el tejido pulmonar se forma una bolsa de pus que puede provocar sangrado en el pulmón. En algunos casos, la infección se propaga a otras partes del cuerpo.

  • Insuficiencia respiratoria: En esta afección, los pulmones ya no son capaces de proporcionar al cuerpo una cantidad suficiente de oxígeno. La insuficiencia respiratoria puede ser mortal.

Prevención de la neumonía asociada a la atención médica: medidas que están tomando los hospitales y centros de atención a largo plazo

Muchos hospitales y hogares de ancianos toman las siguientes medidas para ayudar a prevenir la neumonía asociada a la atención médica:

  • Uso limitado de respiradores mecánicos: En lugar de los respiradores mecánicos podrían utilizarse mascarillas faciales o nasales para facilitar la respiración. Los tubos respiratorios se extraen en cuanto dejan de ser necesarios.

  • Elevación de las cabeceras de las camas: Las cabeceras de las camas se mantienen elevadas para tratar de impedir que las bacterias o los alimentos entren en los pulmones.

  • Uso juicioso de antibióticos: Los antibióticos se administran únicamente cuando son necesarios y por la mínima cantidad de tiempo posible, para prevenir la multiplicación de microbios que son más perjudiciales y difíciles de matar.

  • Lavado de las manos: Esta es la medida más importante que puede tomarse para prevenir la propagación de microbios. Los profesionales de atención médica se lavan las manos o se las frotan con un antiséptico de alcohol en gel antes y después de tratar a cada paciente. También se limpian las manos después de tocar cualquier superficie que podría estar contaminada.

  • Aparatos estériles: Todos los aparatos que facilitan la respiración se limpian y desinfectan minuciosamente.

  • Vigilancia cuidadosa: Los pacientes que tienen puesto un tubo respiratorio son objeto de vigilancia estricta.

Prevención de la neumonía asociada a la atención médica: lo que pueden hacer los pacientes

  • Pida a todos los miembros del personal hospitalario que se laven las manos antes de tocarlo. ¡No tema expresar su opinión!

  • Lávese sus propias manos a menudo con agua y jabón, o límpieselas con un antiséptico de alcohol en gel (que contenga al menos un 60 por ciento de alcohol).

  • Mantenga la cabecera de su cama elevada como mínimo 30 grados, especialmente durante las comidas o si tiene puesto un tubo respiratorio.

  • Haga los ejercicios respiratorios que le recomiende su médico. Un sencillo aparato llamado “espirómetro” puede ayudarle a mantener despejados los pulmones. Si puede, camine; el acto de caminar ayuda a los pulmones a mantenerse despejados.

  • Pregunte a su médico si le conviene recibir la vacuna antineumocócica (pneumonia vaccine) para reducir su riesgo de infección.

Consejos para lavarse las manos correctamente

  • Use agua tibia y mucho jabón; frótese las manos hasta formar abundante espuma.

  • Límpiese la mano completa, debajo de las uñas, entre los dedos y sobre las muñecas.

  • Lávese por lo menos durante 15 segundos. No se limite a lavar superficialmente; frótese bien.

  • Enjuáguese las manos, dejando que el agua le corra de los dedos hacia abajo y no de las muñecas hacia arriba.

  • Séquese bien las manos; use una toalla de papel para cerrar la llave del agua y abrir la puerta.

Uso de antisépticos de alcohol en gel para las manos

Los antisépticos de alcohol en gel también son una buena elección para limpiarse las manos. Úselos cuando no tenga acceso al agua y el jabón o si sus manos no contienen suciedad visible. Siga estos pasos:

  • Esparza alrededor de una cucharada de gel en la palma de una mano.

  • Frótese las manos enérgicamente, limpiándose los dorsos, las palmas, entre los dedos y sobre las muñecas.

  • Frótese hasta que el gel desaparezca y usted tenga las manos completamente secas.

Cuándo debe llamar al médico

La neumonía asociada a la atención médica puede reaparecer. Llame a su médico en el acto si experimenta cualquiera de estos síntomas:

  • Escalofríos o fiebre

  • Tos

  • Dificultad para respirar

 

 
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