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Tratamiento del ventrículo hipoplásico de su hijo: Primera etapa

Su hijo tiene un problema cardíaco que incluye ventrículo hipoplásico. El tratamiento más común para niños con trastornos cardíacos que incluyen un ventrículo hipoplásico es una serie de operaciones del corazón, que frecuentemente se realizan en tres etapas. El tratamiento, que es complicado y requiere un control estricto de la salud del niño, no corregirá el trastorno cardíaco de su hijo pero sí le aliviará los síntomas y aumentará la probabilidad de que tenga una vida más normal. Usted y su médico determinaron que los beneficios superan los riesgos de la cirugía. Esta hoja le ayudará a entender la operación que se efectúa durante la primera etapa del tratamiento. El cardiólogo o cirujano de su hijo puede contestar cualquier pregunta que usted tenga y darle más explicaciones, si se hace necesario.

Objetivos de la operación cardíaca para tratar un ventrículo hipoplásico

  • Etapa I. Convertir el único ventrículo funcional en la cavidad principal de bombeo del corazón, de modo que pueda enviar sangre oxigenada a los pulmones y a todo el cuerpo.

  • Etapa II. Disminuir la sobrecarga del ventrículo único. Esto reduce la mezcla de la sangre desoxigenada con la oxigenada.

  • Etapa III. Separar la circulación sanguínea en el corazón, lo que implica que se mezclará muy poca sangre oxigenada con desoxigenada.

Algunos de los riesgos y posibles complicaciones de una operación del corazón son:

  • Arritmia (anomalía del ritmo cardíaco)

  • Trastornos de los pulmones

  • Infección

  • Sangrado

  • Trastornos del sistema nervioso, tales como convulsiones o ataques cerebrales

  • Acumulación anormal de líquido alrededor del corazón o los pulmones

Primera etapa: operación de Norwood

Generalmente, esta operación se lleva a cabo durante la primera semana de vida de su bebé, y podría requerir una hospitalización de 3–4 semanas. Su hijo necesitará esta operación si tiene un trastorno cardíaco en el que la aorta u otras estructuras del lado izquierdo del corazón son demasiado pequeñas o están ausentes. Uno de estos trastornos cardíacos es el síndrome de corazón izquierdo hipoplásico. La finalidad de esta operación consiste en reconstruir el corazón de modo que pueda usar el ventrículo derecho como la cavidad principal de bombeo cardíaco; de esta forma, la sangre podrá bombearse desde el ventrículo derecho al resto del cuerpo para aportarle oxígeno. Durante la operación, el cirujano realiza los siguientes procedimientos:

  • Septectomía auricular: Se extirpa (saca) el tabique auricular (pared divisoria de las dos cavidades superiores) para permitir que la sangre oxigenada procedente de la aurícula izquierda se mezcle con la sangre desoxigenada presente en la aurícula derecha.

  • Reconstrucción de la aorta: La arteria pulmonar principal se divide y se usa junto con un material de parche para reconstruir la aorta. Esta arteria reconstruida se denomina “neoaorta” (aorta nueva). La reconstrucción permite que la sangre del ventrículo derecho sea bombeada a través de la válvula pulmonar a la nueva aorta y sea enviada desde el ventrículo derecho directamente al cuerpo, en lugar de pasar por los pulmones.

  • Colocación de una derivación (conducto o shunt): Ya que la arteria pulmonar principal se ha usado para reconstruir la aorta, es necesario crear una nueva vía para enviar la sangre a los pulmones. Para este fin  se coloca una derivación o conducto (shunt) entre una de las ramas de la aorta y la arteria pulmonar; de este modo, a los pulmones llega una cantidad controlada de sangre. Como alternativa, el cirujano puede realizar una modificación denominada “método Sano” en lugar de colocar una derivación. En este método, se coloca un conducto en el ventrículo derecho para enviar la sangre directamente a las arterias pulmonares que se conectan con los pulmones.

Cuándo debe llamar al médico

Después de cualquiera de estas operaciones, llame al médico en el acto si su hijo tiene alguno de estos síntomas:

  • Mayor enrojecimiento, secreción, hinchazón o sangrado en el lugar de la incisión

  • Fiebre de 100.4°F o superior

  • Dificultades para alimentarse, poco apetito o falta de aumento de peso

  • Irritabilidad

  • Cansancio

  • Falta de aliento

  • Tos que no desaparece

  • Náuseas o vómitos persistentes

  • Ritmo cardíaco irregular

  • Su hijo no parece estar mejorando

 

 
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