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La hipertensión pulmonar

La hipertensión pulmonar es una afección caracterizada por una presión elevada en los vasos sanguíneos que aportan sangre a los pulmones. Este exceso de presión obliga a los pulmones y el corazón a hacer mucho esfuerzo y puede ocasionar problemas graves.

La hipertensión sistémica implica que la presión es demasiado elevada en los vasos sanguíneos de todo el cuerpo. Una persona afectada de hipertensión pulmonar también puede tener hipertensión sistémica.

¿Cuáles son las causas de la hipertensión pulmonar?

A veces se desconoce la causa de la hipertensión pulmonar, pero con mucha frecuencia se debe a otro problema de salud. En muchos casos, el manejo de este problema puede ayudar a prevenir o controlar también la hipertensión pulmonar. Algunas de las causas más frecuentes de la hipertensión pulmonar son:

En los niños

  • Graves problemas pulmonares en los recién nacidos

  • Afecciones de los pulmones, tales como la fibrosis quística o la enfermedad pulmonar intersticial

  • Enfermedad cardíaca

  • Defectos cardíacos congénitos (de nacimiento)

  • Infección por VIH

  • Otras afecciones, como la esclerodermia, el lupus o la anemia falciforme

En los adultos

  • Trastornos de los pulmones, tales como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), bronquitis en fase avanzada, fibrosis quística o fibrosis pulmonar

  • Coágulos de sangre en los pulmones

  • Insuficiencia cardíaca izquierda

  • Infección por VIH

  • Apnea del sueño

  • Otras afecciones, como la esclerodermia, el lupus o la anemia falciforme

¿Cuáles son los síntomas de la hipertensión pulmonar?

Los síntomas pueden presentarse de repente o bien aparecer lentamente con el tiempo. Algunos de estos síntomas son:

  • Falta de aire

  • Coloración azulada en los labios o las uñas (señales de que al cuerpo le está costando obtener oxígeno)

  • Agotamiento en poco tiempo, especialmente durante la actividad física

  • Aceleración de la frecuencia cardíaca

  • Retención de líquidos

  • Hinchazón en las piernas o los tobillos

  • Dolor o sensación de opresión en el pecho

  • Desmayos o vahídos

¿Cómo se diagnostica la hipertensión pulmonar?

Para encontrar la causa del problema se realiza una serie de pruebas, como por ejemplo:

  • Un chequeo, que incluye auscultar (escuchar) el corazón y los pulmones y medir la presión arterial sistémica.

  • Análisis de sangre para determinar ciertas funciones corporales y buscar problemas como infecciones.

  • Una radiografía del tórax para mostrar el interior del pecho.

  • Un electrocardiograma (abreviado ECG o EKG) para registrar la actividad eléctrica del corazón.

  • Un ecocardiograma, en el que se usan ondas sonoras para producir una imagen en movimiento del corazón.

  • Pruebas de la función pulmonar, que constan de una serie de exámenes para determinar la capacidad respiratoria y pulmonar.

  • Cateterismo cardíaco, un procedimiento que proporciona al médico información detallada sobre las estructuras del corazón. En este procedimiento, en un vaso sanguíneo se introduce un tubo delgado y flexible (catéter) que se lleva al interior del corazón. De esta forma pueden realizarse ciertas pruebas de la presión arterial.

¿Cómo se trata la hipertensión pulmonar?

El tratamiento depende de la edad y la salud de la persona, así como la gravedad de la enfermedad. El médico controlará la causa de la hipertensión y quizás recete uno o más de los siguientes tratamientos:

  • Oxigenoterapia

  • Medicamentos para bajar la presión de los vasos sanguíneos pulmonares

  • Medicamentos para ayudar al cuerpo a eliminar el exceso de agua

  • Medicamentos para prevenir la formación de coágulos de sangre

¿Cuáles son los asuntos que hay que abordar a largo plazo?

Si puede tratarse la causa de la hipertensión pulmonar, los resultados suelen ser buenos. En casos raros, si la afección es grave y se prolonga por mucho tiempo, quizás se requiera un trasplante de pulmón. De ser necesario, su médico le informará más al respecto.

Llame al médico en el acto si está presente cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Coloración azul persistente de los labios o las uñas

  • Falta de aire

  • Fiebre de 100.4°F o superior

  • Desmayos

 

 
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