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Cuando su hijo tiene malrotación intestinal

El intestino de un bebé se forma cuando está todavía en el útero de su madre. A medida que se forma el intestino, se va colocando en su posición normal dentro del abdomen. La malrotación intestinal tiene lugar cuando el intestino no se forma en la posición correcta. Puede ocurrir que el intestino se doble mal, o bien que ciertas partes del mismo terminen ubicándose en un lugar incorrecto dentro del abdomen. Ciertas bandas de tejido llamadas bandas de Ladd pueden formarse entre el intestino y la pared del cuerpo. Estas bandas obligan al intestino a colocarse de modo incorrecto y también pueden bloquear parte del mismo, causando así problemas digestivos.

¿Por qué es un problema la malrotación intestinal?

La malrotación intestinal, por sí sola, no suele ser problemática, pero aumenta las probabilidades de que el niño tenga vólvulo (torsión o retorcimiento del intestino), lo cual puede ser muy peligroso. Por lo tanto, la malrotación intestinal debe ser tratada aún cuando el niño no muestre síntomas.

¿Cuáles son los síntomas de la malrotación intestinal?

Cuando hay síntomas, estos suelen ocurrir durante el primer año de la vida del niño. Pero en muchos casos, la malrotación intestinal no produce síntomas. Los síntomas, cuando existen, pueden consistir en:

  • Vómito, a veces manchado de verde (señal de que el vómito contiene bilis).

  • Dolor abdominal grave, bien sea repentino o continuo. El bebé puede expresar este dolor llorando de forma inconsolable.

  • Reflujo gastroesofágico o agruras (líquido ácido que sube del estómago a la boca).

¿Cómo se diagnostica la malrotación intestinal?

Si el niño tiene síntomas, el establecimiento del diagnóstico comienza con el registro de la historia clínica y un chequeo médico para ayudar a determinar la causa de los síntomas. A continuación es posible que hagan ciertas pruebas para confirmar el problema. Si el niño no muestra síntomas, la malrotación intestinal puede ser descubierta durante las pruebas para otros problemas de salud. Entre las pruebas que pueden detectar la malrotación intestinal se encuentran las siguientes:

  • Ecografía (o ultrasonido) abdominal: Se usan ondas de ultrasonido para crear una imagen del interior del abdomen.

  • Serie gastrointestinal superior: Se toman radiografías del tracto digestivo superior, desde la boca hasta el intestino delgado. Durante la serie gastrointestinal superior, el niño bebe un líquido blancuzco que contiene bario. Este líquido reviste el interior de los órganos del tracto digestivo superior y el bario que contiene facilita la visualización de los órganos en las radiografías.

  • Enema de bario: Se inserta contraste de bario en el recto a través del ano. El bario reviste el interior de los órganos del tracto digestivo inferior para facilitar su visualización en las radiografías.

¿Cómo se trata la malrotación intestinal?

  • Si el niño sólo tiene malrotación intestinal, se lleva a cabo una operación durante la cual se cortan las bandas de Ladd, si las hubiera. A continuación se desplazan los intestinos a una posición donde tendrán menos probabilidades de retorcerse. El intestino puede atarse a la pared abdominal para impedir que se mueva en el futuro. Si el niño todavía tiene el apéndice, éste se eliminará durante la cirugía.

  • Si el niño tiene malrotación intestinal con vólvulo, la cirugía se realiza de inmediato. Se deshacen y arreglan cuidadosamente los retorcimientos del intestino. Si una porción del intestino tiene necrosis (tejido muerto) debido a la falta de aporte sanguíneo, esta porción debe extirparse. A continuación se reconectan entre sí los extremos de los segmentos sanos del intestino. Si se extirpa una porción larga de intestino, es posible que sea necesario hacer una pequeña abertura (estoma) en el abdomen del niño a fin de crear una nueva vía de salida para los excrementos. Si el niño necesita un estoma, el médico podrá darle más información sobre esto.

¿Cuáles son los posibles problemas a largo plazo?

En la mayoría de los casos el resultado final es satisfactorio. Observe si el niño muestra señales o síntomas de vólvulo en el futuro, como dolor o hinchazón en el vientre, vómito o incapacidad para defecar (expulsar el excremento). El vólvulo puede causar daños graves e incluso la muerte. Si el niño tiene vólvulo, el resultado dependerá del grado de daño que se haya producido en el intestino y el tamaño de la porción que será necesario extirpar.

 

 
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