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Fístula traqueoesofágica y atresia esofágica en el recién nacido

El esófago (vía digestiva) y la tráquea (vía respiratoria) son dos tubos diferentes ubicados uno al lado del otro dentro del pecho. Ambos conductos comienzan en la garganta. Los alimentos que ingerimos bajan por el esófago hacia el estómago. El aire que respiramos baja por la tráquea hacia los pulmones. En algunos bebés, estos conductos no se forman correctamente durante el embarazo, causando los problemas que se describen abajo. Su bebé podría presentar uno o ambos problemas.

En la anatomía normal, la tráquea está conectada a los pulmones. El esófago está conectado al estómago.

En la atresia esofágica, el esófago no está conectado al estómago. Los alimentos no pueden llegar al estómago.

En la fístula traqueoesofágica, la tráquea y el esófago están conectados. El aire puede pasar al estómago y los alimentos pueden pasar a los pulmones.

 

La combinación de la fístula con la atresia hace que el aire entre en el estómago y los pulmones. Los alimentos no pueden llegar al estómago.

¿Qué es una fístula traqueoesofágica?

Una fístula traqueoesofágica es una abertura anormal entre la tráquea y el esófago. Durante el embarazo, la tráquea y el esófago del bebé se forman a partir de un mismo conducto. Durante el primer trimestre, se supone que debe separarse en dos conductos. Pero cuando la pared de tejido entre la tráquea y el esófago no se forma completamente, queda una abertura entre los dos conductos. Esa abertura es una fístula. Cuando el bebé come, el alimento puede pasar del esófago a la tráquea a través de la fístula. Esto puede ocasionar problemas respiratorios. Los síntomas de la fístula traqueoesofágica incluyen la secreción excesiva de saliva y la tos con expectoración de moco.

¿Qué es la atresia esofágica?

La atresia esofágica se produce cuando el esófago no se une al extremo del estómago. En consecuencia, los alimentos no pueden pasar del esófago al estómago. Los principales síntomas de la atresia esofágica incluyen vómitos, secreción excesiva de saliva y problemas respiratorios.

¿Cómo se diagnostican estos problemas?

Si el bebé tiene dificultad para comer o respirar, se ahoga cuando come o tose con abundante expectoración de fluido o moco, se sospecha de la existencia de alguno de estos problemas. Se hace una radiografía para obtener más información. En ella se puede determinar si el bebé tiene una fístula traqueoesofágica, atresia esofágica, o ambos problemas. Generalmente, la radiografía se toma mientras se introduce un tubo de alimentación a través del esófago del bebé para ver si el mismo llega hasta el estómago.

¿Cómo se tratan estos problemas?

Ambos problemas requieren cirugía. El bebé recibirá alimentación por vía intravenosa hasta que se pueda realizar la cirugía. También puede ser necesario un respirador antes de la cirugía, al igual que después de la misma, mientras el bebé se recupera.

  • Para reparar la fístula traqueoesofágiaca, durante la cirugía se cierra la abertura que existe entre la tráquea y el esófago.

  • Para reparar la atresia esofágica, se conecta el esófago al estómago. En algunos casos, se inserta a través del esófago un tubo provisto de un peso en la punta. Este tubo ayuda a estirar los tejidos del esófago a fin de que llegue al estómago. Pueden transcurrir varias semanas hasta que el esófago alcance la longitud suficiente para llegar al estómago. El bebé permanecerá en la NICU (unidad de cuidados intensivos neonatales) durante ese tiempo. Cuando el esófago esté lo suficientemente largo, se realizará la cirugía para unirlo al estómago.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo?

  • La reparación de la fístula traqueoesofágica generalmente da buenos resultados. Una vez que se cierra la fístula, muchos bebés no tienen problemas. Pero en algunos casos, pueden presentarse problemas respiratorios progresivos.

  • La atresia esofágica puede causar problemas más graves que la fístula traqueoesofágica. Si hay que alargar el esófago, el bebé puede sufrir problemas permanentes para tragar. Muchos bebés desarrollan la enfermedad de reflujo gastroesofágico. Además, el bebé tendrá que ser alimentado por vía intravenosa hasta después del tratamiento. Como resultado, el bebé tendrá problemas para pasar a la lactancia materna o con biberón. Por ejemplo, el bebé puede tener dificultad para aprender a succionar y respirar al mismo tiempo. El médico puede darle mayor información acerca de la evolución de su bebé.

 

 
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