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Después de la cirugía bariátrica: las primeras seis semanas

Después de la cirugía para perder peso, su cuerpo necesita tiempo para adaptarse. Una vez que esté listo, le darán ciertos programas de nutrición y actividades. Siga estos programas según le indiquen, ya que el éxito de su cirugía depende de las decisiones que usted tome.

En su casa

Al principio, es posible que tenga cólicos en el vientre, dolor en el hombro o náuseas. Informe al médico si el dolor o las náuseas son muy fuertes o si no mejoran con el tiempo. Tome medicamentos contra el dolor durante 1–2 semanas según le hayan indicado. Para que vaya adaptándose gradualmente a su rutina diaria, es posible que le den ciertas pautas como las indicadas a continuación:

  • Puede ducharse una vez que hayan transcurrido 48 horas desde la operación.

  • Puede volver a manejar cuando ya no necesite tomar medicamentos contra el dolor, en general 3 semanas después de la cirugía.

  • Puede volver a tener relaciones sexuales al cabo de 3 semanas.

  • Puede regresar al trabajo después de 4 semanas, o según le indiquen.

  • Durante 6 semanas, no levante ningún objeto que pese más de 10 libras.

Aumente su nivel de actividad

Hombre parado en una báscula de baño.

La actividad le ayudará a perder peso después de la cirugía. Comience poco a poco, pero intente aumentar gradualmente cada día su nivel de actividad. Puede intentar salir a caminar, o bien hacer ejercicios aeróbicos sentado en una silla, o en una bicicleta estacionaria.

 Su equipo de atención médica

Los miembros de su equipo de atención médica pueden ayudarle a adaptarse a los cambios después de la cirugía:

  • Su equipo estará a cargo de la atención médica postoperatoria. Vaya a todas sus visitas de control y haga las preguntas que tenga.

  • Su dietista o nutricionista establecerá un plan de alimentación y le ayudará a planificar comidas agradables.

  • Su psiquiatra o psicólogo, u otro profesional de la salud mental, podrá ayudarle a adaptarse a los cambios. Tal vez le resulte útil hablar con alguien acerca de su cuerpo y otros problemas.

La alimentación durante el período de recuperación

Después de la cirugía deberá seguir una dieta especial para facilitar la recuperación del estómago. Al principio beberá solamente líquidos con bajo contenido de azúcar, como por ejemplo té o caldo. A medida que se sienta mejor, podrá empezar a comer purés bajos en grasa o alimentos semisólidos como el puré de manzanas. Cuando su organismo esté listo, podrá comer una amplia variedad de alimentos en pequeñas cantidades.

 

Llame a su médico si tiene:

  • Fiebre superior a 101°F o escalofríos

  • Enrojecimiento, sangrado o supuración en la zona de la incisión

  • Vómito frecuente o permanente

  • Aumento del dolor en la zona de la incisión

  • Dolor en las piernas o en el pecho

  • Dificultad para respirar

 

 

Problemas especiales

Según cuál sea el tipo de cirugía, es posible que surjan ciertos problemas después de la operación. Entre estos problemas se encuentran los siguientes:

  • Malnutrición. Es posible que su cuerpo no sea capaz de absorber todas las vitaminas que necesita. Los síntomas pueden incluir cansancio, hinchazón en los tobillos o mucha pérdida de pelo. Para evitar esto, tome suplementos vitamínicos, según le indiquen, durante el resto de su vida.

  • Deshidratación. La reducción del tamaño del estómago significa que deberá consumir líquidos en cantidades más pequeñas. La insuficiencia de líquidos puede producir deshidratación. Los síntomas pueden incluir una sensación de “resecamiento” y el oscurecimiento de la orina. Pida a su equipo de atención médica que le dé pautas para evitar la deshidratación.

  • Síndrome de vaciamiento rápido. Este síndrome puede surgir como consecuencia de operaciones para reducir la longitud del intestino delgado. Después de comer alimentos con alto contenido en azúcar es posible que sienta debilidad, cólicos, náuseas, diarrea, sudores o desvanecimiento. Evite las comidas que producen estos síntomas.

  • Intolerancia a la lactosa. Es posible que pierda la capacidad de digerir la lactosa (un azúcar que se encuentra en los productos lácteos). Los síntomas incluyen cólicos, sensación de hinchazón o llenura, y diarrea. Evite los productos lácteos (como la leche y el queso) si tiene este problema.

 

 
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