Instrucciones de alta para un enfisema
A usted le han diagnosticado enfisema. El enfisema es una enfermedad pulmonar que limita el flujo de aire hacia y desde sus pulmones, y que dificulta la respiración. Con frecuencia esta enfermedad es causada por el excesivo consumo de cigarrillos durante un largo período de tiempo.
Cuidados en la casa
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Deje de fumar.
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Inscríbase en un programa para dejar de fumar a fin de aumentar sus probabilidades de éxito.
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Consulte con su médico sobre los medicamentos y otros métodos que le ayudarán a dejar de fumar.
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Pida a los miembros de su familia que también dejen de fumar.
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No permita que fumen en su casa o cerca de usted.
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Protéjase de las infecciones.
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Lávese las manos con frecuencia y manténgalas lejos de su rostro. La mayoría de los gérmenes llegan a su boca a través de las manos.
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Reciba una vacuna antigripal (flu shot) una vez al año y consulte con su médico sobre la vacuna contra la neumonía.
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Evite los lugares muy concurridos, especialmente en el invierno, cuando muchas personas están resfriadas o agripadas.
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Haga ejercicio con frecuencia, siga una dieta balanceada y duerma lo suficiente.
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Tome los medicamentos exactamente como le indiquen, sin saltarse ninguna dosis.
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Evite todas las condiciones que puedan afectar su respiración, como por ejemplo: el clima frío, la humedad alta, el humo, la contaminación ambiental, el polvo y los alergenos.
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Tome por lo menos 8 vasos de líquido al día para ayudar a reducir la mucosidad.
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Mantenga sus pulmones libres de mucosidades, ya que en ellas quedan atrapados los gérmenes. Consulte con su proveedor de atención médica para recibir información sobre las técnicas de percusión y drenaje postural. Esto le permitirá expulsar el exceso de mucosidad.
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Aprenda la respiración con labios fruncidos y con ritmo para disminuir la falta de aliento.
Visitas de control
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Programe una visita de control según le indique el personal médico.
Cuándo debe llamar al médico
Llame a su médico de inmediato si nota cualquiera de estos síntomas:
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Falta de aliento, respiración con silbidos o tos
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Aumento de mucosidad o flema
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Mucosidad amarillenta, verdosa, con sangre u olor desagradable
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Fiebre o escalofríos
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Tensión en el pecho que no se alivia con la medicación correspondiente
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Ritmo cardíaco irregular
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Tobillos hinchados
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Dificultades para realizar sus actividades habituales
