Malformación arteriovenosa (MAV)
A usted le han informado que tiene una malformación arteriovenosa (MAV). Este trastorno consiste en un enmarañamiento anormal de vasos sanguíneos en el cerebro. Con el tiempo, la presión puede aumentar hasta el punto de provocar la ruptura de la MAV. La MAV suele ser un defecto congénito (de nacimiento), pero la mayoría de la gente no sabe que la tiene hasta que les produce problemas. Entre los síntomas de la MAV se encuentran los siguientes: dolor de cabeza, vista nublada o doble y ataques convulsivos (movimientos y sacudidas descontroladas).
En qué consiste una MAV
El cerebro controla todo el cuerpo. Los movimientos y las sensaciones del cuerpo son posibles gracias al cerebro, y es el cerebro el que nos permite pensar, mostrar emociones y juzgar situaciones. Una MAV puede dañar al cerebro y poner en peligro al resto del cuerpo.
En el interior del cráneo
Debajo del cuero cabelludo y del cráneo hay una membrana resistente (llamada duramadre) en la cual está envuelto el cerebro. Debajo de la duramadre se encuentra el líquido cefalorraquídeo que protege al cerebro contra los impactos. Los vasos sanguíneos aportan nutrientes y sangre oxigenada por todo el cerebro.
Un problema de flujo sanguíneo
Una MAV es como una maraña de vasos sanguíneos que puede provocar un aumento de la presión en los mismos e impedir que la sangre circule normalmente. Si la presión aumenta demasiado, puede causar la ruptura de un vaso, derramando sangre en el cerebro y dañando ciertas zonas que controlan algunas de las funciones vitales, como la vista o el movimiento. En algunos casos, los problemas causados por una MAV pueden incluso producir la muerte. Pero la MAV tiene tratamiento.
