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Tos ferina: cuándo buscar ayuda de emergencia

La tos ferina es una infección sumamente contagiosa de las vías respiratorias. Se propaga a través de las gotitas producidas en la tos o los estornudos de una persona infectada. Ya que la tos ferina puede ser muy grave, es importante saber cuándo hay que buscar atención médica.

Mujer sentada en una mecedora con un bebé que llora.

Factores de riesgo

Los bebés y los niños en edad preescolar corren el mayor riesgo. A los 2 meses de edad, la mayoría de los bebés en los Estados Unidos reciben una vacuna para prevenir la tos ferina. Pero ya que los efectos de la vacuna desaparecen a medida que los niños crecen, los adolescentes y adultos también pueden contraer la enfermedad.

Cuándo debe ir al departamento de emergencias (“ED”)

Al principio, la tos ferina puede parecer un resfriado. Es probable que al niño le gotee la nariz y le dé fiebre y tos leves. Después de 1 a 2 semanas, la tos tiende a volverse muy fuerte y los accesos de tos pueden durar hasta un minuto. Éstos producen un jadeo ruidoso cuando el niño se esfuerza por inhalar el aire. A veces, el niño podría ponerse rojo o azul, o incluso vomitar a causa de la tos. Si sospecha que el niño tiene tos ferina, llame al médico de inmediato. Consiga atención de emergencia si su hijo:

  • Tiene la piel de color azulado (revísele las puntas de los dedos y la zona alrededor de la boca).

  • Deja de respirar, aunque sea por un instante.

  • Tiene fiebre alta o convulsiones.

  • Vomita con frecuencia o se deshidrata.

Qué puede esperar en el ED

Un médico hará preguntas sobre los síntomas de su hijo y le hará un chequeo. Es probable que tome muestras de las secreciones de la nariz o la garganta de su hijo. Estas muestras se analizarán en un laboratorio para ver si contienen las bacterias que causan tos ferina. También es posible que al niño le hagan exámenes de sangre o radiografías.

Tratamiento

Es probable que los bebés y niños con tos ferina grave sean ingresados en el hospital para darles tratamiento con antibióticos y líquidos. Los casos más leves pueden tratarse en casa con antibióticos, líquidos y reposo en cama.

Prevención

La vacuna es la mejor manera de prevenir la tos ferina. Pregúntele al proveedor de atención médica si su niño necesita un refuerzo de la vacuna. Además, asegúrese de preguntarle si usted también necesita un refuerzo.  

 

 
 
 
 
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