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Trate los cálculos renales: Cirugía abierta

La cirugía abierta puede hacerse antes, después o en lugar de otros tratamientos. Si necesita cirugía, su médico hablará con usted sobre sus riesgos y posibles complicaciones. Le dirán cómo prepararse. Y le comentarán sobre la anestesia, que ayudará a que no sienta dolor durante el tratamiento. Esto suele hacerse si el cálculo (piedra) es muy grande, si ha tenido una infección grave o si el riñón sigue con bloqueo incluso después de haber esperado por algún tiempo. 

Imagen que muestra un riñón abierto y la extracción de una piedra.

Imagen que muestra un drenaje para quitar la orina del riñón.

Cirugía abierta

La cirugía abierta se usa para extraer cálculos grandes o cálculos que no pueden extraerse de otro modo. Para esta cirugía, su médico le hará un solo corte en un lado. Le abrirá el riñón o el uréter y le quitará el cálculo. Luego, le cerrará el corte en el riñón o uréter con puntos. También le cerrará el corte de la piel con puntos. Le dejarán un drenaje cerca del corte para poder sacar por allí la orina, de manera que quede lejos de la herida quirúrgica. En algunos casos, es posible que el médico coloque un tubo plástico temporal, llamado stent, dentro del uréter durante la cirugía. El stent ayuda a que el tejido cicatrice y permite que pase la orina sin problemas.

Su recuperación

Puede tener que pasar varios días en el hospital. Le sacarán el drenaje que tiene en la herida antes de que deje el hospital. Si le han colocado un stent, su médico lo quitará dentro de las siguientes una a cuatro semanas. Necesitará descansar entre cuatro y seis semanas en su casa para recuperarse por completo. Las visitas de control ayudarán a su médico a descubrir cualquier cálculo nuevo cuando recién esté formándose. Esto puede ayudarle a evitar futuras cirugías.

Llame a su médico

 Llame a su médico de inmediato si:

  • Tiene dolor de repente o si tiene dolor en el lateral del cuerpo que empeora cada vez más o que no puede soportar. 

  • Tiene fiebre por encima de los 100.4ºF (38°C).

  • Ha tenido náuseas por varios días.

  • Sangra mucho al orinar.

  • Le sale mucha sangre por el tubo de drenaje.

  • Se ha hinchado o enrojecido la zona alrededor de la herida quirúrgica.

  • Se siente mareado o aturdido, o si tiene dolor en el pecho o dificultad para respirar. 

 

 
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