Cuidado personal para cortadas, raspaduras y quemaduras
Llame al médico inmediatamente si:
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No puede detener el sangrado.
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La herida cubre una zona amplia, es profunda o permite ver tendones o huesos.
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Tiene una lesión o quemadura en un oído o un ojo.
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Tiene una quemadura en el cuello, la cara, los pies, la ingle o el dorso de la mano, o cualquier quemadura cuya superficie sea mayor que la palma de la mano.
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Un herida de punción es profunda o ancha, o fue causada por un objeto sucio u oxidado.
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Tiene síntomas de infección: fiebre, pus, dolor o enrojecimiento.
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Hace
10 años o más desde que recibió la última vacuna contra el tétano.
Las cortadas, raspaduras y quemaduras son difíciles de evitar. La mayoría de las lesiones menores pueden tratarse en casa. Una herida pequeña puede ser peligrosa si causa una gran pérdida de sangre o se infecta. Llame al médico si tiene una herida que no se cura en un par de semanas.
Tratamiento de los cortadas, raspaduras y heridas de punción
Si está atendiendo a otra persona, recuerde protegerse a sí mismo de las posibles enfermedades contagiables por contacto con la sangre o los fluidos corporales. Utilice guantes de látex o lo que tenga disponible (una toalla, tal vez) como barrera entre usted y la sangre.
Controle el sangrado
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Aplique presión directa a las cortadas o raspaduras para detener el sangrado.
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En el caso de una herida leve por punción, deje que el sangrado se detenga por sí solo, a menos que sea abundante. Esto podrá ayudar a limpiar la herida.
Limpie la herida
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Elimine los gérmenes y la suciedad lavando la herida con agua tibia y jabón.
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En el caso de una herida leve por punción, sumérjala unos minutos en agua templada y jabonosa. Repita este lavado
2 veces al día.
Cubra la herida
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Junte los bordes del corte con una curita tipo mariposa.
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Aplique una pomada antibiótica.
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En el caso de cortes y raspaduras, aplique un vendaje adhesivo o una gasa limpia y fíjelo con esparadrapo.
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En el caso de heridas leves por punción, cúbralas con gasa para absorber la secreción de líquido y permitir que respire para ayudar la curación.
Tratamiento de quemaduras menores
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Enfríe la quemadura inmediatamente, ya que si no la piel retiene el calor y sigue quemando. Use compresas de agua fría, o coloque la zona quemada bajo un chorro suave de agua fría, o sumérjala en un recipiente lleno de agua fría.
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Trate una quemadura leve de la misma manera que una cortada o raspadura. Límpiela y cúbrala con un vendaje holgado.
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No ponga mantequilla, aceite ni pomadas en la quemadura, ya que esto retiene el calor bajo la piel.
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No rompa las ampollas ni arranque la piel de una ampolla rota, ya que esa piel ayuda a proteger y curar la superficie que se encuentra por debajo.
