El alcoholismo: mitos y realidad
La mayoría de nosotros tenemos creencias falsas acerca del alcoholismo. Estas creencias ofuscan nuestra comprensión de las personas alcohólicas y nos impiden reconocer el alcoholismo cuando surge entre nuestros familiares, amigos o compañeros de trabajo. Olvidar estas creencias falsas y aprender cuál es la realidad nos permitirá reconocer el alcoholismo y saber lo qué podemos hacer para ayudar.
Mito: Pero no siempre está borracha.
Realidad: Muy pocos alcohólicos lo están. Lo que cuenta es lo que ocurre cuando beben.
Mito: Pero su familia es tan buena gente.
Realidad: No hay ningún motivo por el que una persona alcohólica no tenga una buena familia. Muchos alcohólicos son capaces de cuidar de sus familias durante mucho tiempo.
Mito: Pero no parece para nada que sea alcohólica.
Realidad: No existe un “aspecto alcohólico.” En realidad, muchos alcohólicos procuran especialmente tener buen aspecto para “probar” que no son alcohólicos.
Mito: Pero si sólo bebe cerveza.
Realidad: El alcohol es siempre alcohol. Una cerveza tiene la misma cantidad de alcohol que una copa de whisky o un vaso de vino.
Mito: Pero es de muy buena familia.
Realidad: El alcoholismo puede darse en cualquier persona, independientemente de su procedencia social o nivel económico.
Mito: Nunca falta al trabajo, o sea que no puede ser un alcohólico.
Realidad: Muchos alcohólicos rara vez faltan al trabajo. Es posible que lleguen con resaca (guayabo, cruda) pero se las arreglan para ir.
Mito: Pero tiene un buen trabajo.
Realidad: La mayoría de los alcohólicos son gente responsable y con empleo. Muchos son profesionales y ejecutivos.
Mito: Pero nunca la veo beber.
Realidad: Los alcohólicos suelen beber a escondidas, especialmente de sus compañeros de trabajo y de sus jefes.
Mito: Es demasiado buena persona para ser alcohólica.
Realidad: Muchos alcohólicos son buenas personas. No existe una personalidad típica de los alcohólicos, aunque su comportamiento puede cambiar después de haber bebido.
Mito: Los alcohólicos son gente sin dignidad.
Realidad: La mayoría de los alcohólicos son gente respetable.
