Cirugía para el cáncer de pulmón
La cirugía puede servir tanto para diagnosticar como para tratar el cáncer de pulmón. En la mayoría de los casos, se recurre a la cirugía si el cáncer se detecta temprano. Usted tendrá que prepararse para la operación. Colabore con su médico para enterarse bien de lo que puede esperar antes, durante y después de la operación.
Mediastinoscopia
Con la mediastinoscopia (una técnica de exploración endoscópica del mediastino) puede obtenerse una muestra que luego se emplea para determinar la etapa del cáncer. Durante este procedimiento, el médico le hace una pequeña incisión en el cuello y a través de ella inserta un endoscopio. Al mirar por el endoscopio, el médico puede ver sus ganglios linfáticos. Es posible que le saquen algunos ganglios y los analicen. Si no hay cáncer en los ganglios, tal vez le hagan una operación adicional (lea la sección siguiente); si el cáncer ha invadido los ganglios linfáticos, probablemente no se la hagan.
Cirugía
La cirugía tiene como fin eliminar las zonas visibles del cáncer. A menudo, esto requiere sacar todo el pulmón o una parte de él. Si el cáncer se descubrió en una etapa temprana, tal vez sea posible curarlo con la cirugía. Su médico tomará en cuenta el tamaño y la posición del tumor para decidir qué cantidad del pulmón va a sacar. Como en el caso de cualquier cirugía que requiere anestesia general (la que hace dormir completamente), lo conectarán a una máquina que respira por usted durante el procedimiento.
Riesgos y complicaciones
La cirugía de pulmón tiene ciertos riesgos y complicaciones posibles, que incluyen:
-
Los riesgos de la anestesia general
-
Infección
-
Sangrado
-
Escape del aire por la pared pulmonar
-
Problemas cardíacos
-
Coágulos de sangre en las piernas
