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Doctors and providers who treat this condition

  

Cirugía de aneurisma cerebral

La cirugía para reparar un aneurisma debe realizarse lo antes posible, por lo general durante las 72 horas siguientes al diagnóstico. Para esta operación se utiliza el método más adecuado, que puede ser una cirugía abierta o un procedimiento endovascular. Es posible que el tratamiento no repare los daños ya ocurridos; el objetivo de la operación se limita a impedir que el derrame continúe.

Vista lateral de una cabeza en la que puede verse el cráneo. En las esquinas del rectángulo, se muestran cuatro pequeños orificios en el cráneo. El hueso que está dentro del rectángulo se extrae brevemente.

Cirugía abierta

El cirujano obtiene acceso al cerebro a través del cráneo. En primer lugar le pondrán anestesia a su ser querido, para que duerma durante la operación; luego le harán una incisión en el cuero cabelludo y unas pequeñas perforaciones en el cráneo. A continuación se corta y se levanta el hueso entre estas perforaciones y se retrae la duramadre. En este momento podría extraerse la sangre y el líquido cefalorraquídeo que estén atrapados en la zona. Posteriormente el cirujano cierra el aneurisma con un clip, o bien liga (ocluye) la arteria que lo contiene; a continuación vuelve a colocar la duramadre y la parte levantada del cráneo en su sitio. En una de las pequeñas perforaciones podría dejarse puesto un dispositivo que mide la presión en el interior del cráneo.

Cierre del aneurisma con un clip

Para impedir que siga entrando sangre en el aneurisma, el cirujano podría colocar un clip en la parte del mismo que sobresale de la arteria. De esta forma pueden prevenirse los derrames futuros y se protege al tejido cercano del cerebro contra otros daños. El cirujano se cerciora de que el clip está bien asegurado antes de terminar la operación. Este método, realizado por cirugía abierta, se considera como la única cura definitiva para un aneurisma cerebral.

Oclusión y derivación

A veces, el tratamiento más indicado consiste en detener el flujo de sangre a la arteria que contiene el aneurisma mediante un procedimiento denominado oclusión. En la mayoría de los casos la oclusión se efectúa durante una cirugía abierta, y a veces se combina con una derivación. En la derivación, se utiliza un pequeño vaso sanguíneo para formar un conducto que permite a la sangre superar la oclusión y llegar a la parte del cerebro que era abastecida por la arteria dañada.

Procedimiento endovascular

El mejor tratamiento para ciertos aneurismas es un procedimiento endovascular realizado por un médico especializado (neurorradiólogo intervencionista), en un laboratorio de radiología. En primer lugar se administra anestesia para bloquear el dolor; luego se conduce un catéter por las arterias desde la ingle hasta el cerebro y se liberan unas espirales de platino en el interior del aneurisma. Estas espirales estimulan la formación de un coágulo, el cual tiene el efecto de obstruir el paso de sangre hacia el aneurisma. Aunque es muy eficaz y menos arriesgado que la cirugía abierta, este método de tratamiento conlleva un riesgo ligeramente más elevado de que vuelva a formarse el aneurisma.

Los riesgos y las complicaciones comprenden:

  • Formación de coágulos de sangre

  • Hinchazón o derrame cerebrales

  • Debilidad, parálisis o pérdida de la vista

  • Confusión, trastornos del habla o pérdida de la memoria

  • Infección

  • Espasmo vascular

  • Convulsiones (sacudidas bruscas o movimientos anormales, pérdida del conocimiento)

  • Hidrocéfalo

  • Muerte

 

 

 
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