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Enfermedad pulmonar crónica: Aproveche al máximo su energía

Es posible que el miedo a la falta de aliento le impida mantenerse tan activo como antes. Pero no tiene por qué vivir así. La administración adecuada de su tiempo y de su ejercicio puede ayudarle a conservar energía y aumentar su nivel de actividad. Incluso es normal que a veces tenga dificultades para respirar. Usted puede aprender a superar esto sin limitar sus actividades.

Una mujer mayor que está al aire libre se toma un descanso de su trabajo de jardinería.

Administre su tiempo

La falta de aliento puede prolongar la realización de algunas tareas cotidianas. Esto significa que usted no dispone de tanto tiempo como antes para hacer las cosas que más le gustan. Usted puede ayudar a prevenir esto administrando mejor su tiempo. Siga estos consejos:

  • Planifique sus actividades para repartirlas durante el día. Cuando haga planes, considere los momentos del día en que usted tiende a tener más energía.

  • Haga una tarea a la vez. Termine una actividad antes de comenzar otra.

  • Reúna todos los elementos que necesite antes de iniciar una tarea. Esto le ahorrará hacer movimientos innecesarios mientras esté trabajando.

  • Piense lo que realmente necesita hacer y sea realista con respecto a cuánto puede hacer en un día.

Mantenga un buen equilibrio entre la actividad y el descanso

Cuando esté cansado, sus actividades tomarán más tiempo. La fatiga también lo hace más propenso a las infecciones. Para evitar la fatiga:

  • Haga una pausa para descansar cuando lo necesite. No espere hasta que esté demasiado cansado.

  • Alterne entre las tareas difíciles y las fáciles.

  • Dese a sí mismo tiempo suficiente para cada tarea; de esta forma no tendrá que apresurarse.

  • Tome descansos de 20 a 30 minutos después de las comidas y durante el día.

  • Si una actividad exige mucha energía, divídala en etapas más cortas. Por ejemplo, primero doble la ropa lavada y tómese un descanso antes de ordenarla.

  • Trate de no esforzarse en momentos de frío o calor extremo. 

Busque maneras de conservar la energía

La manera en que usted mueve su cuerpo al realizar una tarea le puede ayudar a ahorrar energía. Para ciertas tareas también puede utilizar ayudas especiales diseñadas para reducir la cantidad de energía que necesita. Siga estos consejos:

  • Siéntese para vestirse, desvestirse, afeitarse, lavarse los dientes y peinarse. Use un dispositivo de mango largo para subirse las medias y colocarse los zapatos.

  • Siéntese en un banco para ducharse. Utilice agua tibia, no demasiado caliente. (El vapor puede dificultar la respiración). Séquese envolviéndose en una bata de felpa o tela de toalla.

  • Use electrodomésticos que le ahorren energía, como abrelatas eléctrico, cepillo de dientes eléctrico y lavavajillas.

  • Use un carro con ruedas para trasladar los alimentos, la ropa para lavar y otros elementos dentro de la casa. Algunos tienen asientos para que pueda descansar cuando lo necesite.

  • Mantenga los elementos que más usa al nivel de la cintura, para que pueda alcanzarlas sin tener que estirarse o inclinarse.

Recuerde respirar

Las personas que tienen enfermedad pulmonar crónica usualmente tratan de evitar la dificultad para respirar apurándose a realizar las tareas. Sin embargo, hacerlo requiere más energía y en realidad puede aumentar la dificultad. En cambio, haga las cosas más despacio y respire de manera más pausada. Los siguientes consejos pueden serle útiles:

  • Muévase lentamente cuando realice actividades que demandan mucho esfuerzo como subir escaleras o empujar un carro de compras.

  • Practique la respiración con labios fruncidos y diafragmática mientras esté realizando una tarea.

  • Exhale cuando haga un esfuerzo. Por ejemplo, exhale al levantar una bolsa de alimentos. Una vez que esté sosteniendo la bolsa, inspire.

  • Concéntrese en hacer respiraciones lentas y profundas. Si respira superficialmente, no tomará mucho aire.

  • Recuerde que es normal tener dificultades para respirar. Simplemente vaya despacio y respire con los labios fruncidos.

Respiración con los labios fruncidos

Este tipo de respiración ayuda a expulsar mejor el aire. Respirar así durante la actividad le ayudará a reducir su dificultad para respirar:

  • Relaje los músculos de su cuello y hombros. Inhale lentamente por la nariz contando hasta dos o más.

  • Forme una “u” con sus labios (labios semicerrados), como si fuera a soplar una vela. Exhale lenta y delicadamente por entre sus labios tardando por lo menos el doble de tiempo que tardó en inhalar.

 

 
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