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Doctors and providers who treat this condition

  

Retiro de suturas, sin complicaciones (niño)

Su hijo tenía una herida y, para cerrarla, le colocaron suturas (puntos) o grapas. La herida está sanando y ahora le han quitado las suturas o grapas. La herida continuará sanando.

Cuidados en la casa

  • Si su hijo tiene dolor, puede darle un medicamento analgésico (calmante) siguiendo el consejo del proveedor de atención médica de su hijo. No le dé aspirina, a menos que el médico así lo indique. Tampoco le dé ningún otro medicamento sin preguntarle primero al proveedor.

  • Mantenga la herida de su hijo limpia y seca. Durante la próxima semana, coloque un vendaje si es necesario para proteger la herida.

  • Lave sus manos con agua tibia y jabón antes y después de atender a su hijo. Esto ayuda a evitar una infección.

  • Limpie la herida todos los días. Lave la zona suavemente con agua y jabón o según le indique el proveedor de atención médica de su hijo. Séquela dando toques suaves. Luego, si es necesario, coloque un vendaje nuevo.

  • Revise las heridas de su hijo todos los días para ver si tiene signos de infección. Igualmente puede ocurrir una infección incluso con el cuidado adecuado. Los signos de infección incluyen enrojecimiento, calor y supuración del corte.

  • Esté atento a que su hijo no se toque las costras. Es probable que a los bebés sea necesario colocarles mitones para que no se rasquen. Hay que dejar que las costras se caigan solas.

  • Si se moja la zona, séquela suavemente dando toques con un paño limpio. Reemplace el vendaje mojado por uno seco.

  • Ahora su hijo puede ducharse o bañarse de la manera habitual. Pero no deje que vaya a nadar hasta que la herida haya sanado por completo. Esto ayuda a evitar una infección.

Visita de control

Asista a las visitas de seguimiento con el proveedor de atención médica de su hijo.

¿Cuándo debe buscar atención médica?

Llame enseguida al proveedor de atención médica de su hijo si el niño presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Fiebre de 100.4 °F (38 °C) o más alta

  • Signos de infección, como calor, enrojecimiento, hinchazón o supuración de líquido de la herida

  • La herida vuelve a abrirse o sangra

  • Empeoramiento del dolor (es posible que los bebés demuestren el dolor llorando o estando irritables y que no se consiga calmarlos)

     

 

 
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