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Tratamiento del cáncer en los niños: Cómo lidiar con la mucositis

Su hijo tiene una afección llamada mucositis, que es un efecto secundario a corto plazo del tratamiento para el cáncer. Aunque es dolorosa, la mucositis tiende a desaparecer poco después de terminado del tratamiento. A continuación, verá respuestas a las preguntas que usted podría tener sobre esto, así como sugerencias para aliviar las molestias de su hijo. 

¿Qué es la mucositis?

Niño de pie frente al lavabo del baño, que se prepara para enjuagarse la boca. La botella del enjuague está sobre la encimera, junto al lavabo.

La mucositis se produce si las células de la mucosa que reviste el interior del tracto digestivo se inflaman a causa de los daños provocados por el tratamiento del cáncer. El tracto digestivo comienza en la boca, pasa por el tórax y termina en el recto. La mucositis se caracteriza por la formación de úlceras dolorosas en cualquier parte del tracto digestivo.

¿Cuáles son las causas de la mucositis?

La quimioterapia y la radioterapia pueden causar mucositis. Estos tratamientos están diseñados para destruir las células cancerosas; sin embargo, también pueden atacar las células sanas, especialmente las que crecen rápido como las que forman la mucosa que reviste el tracto digestivo. Cuando el tratamiento destruye estas células sanas, se produce la mucositis.

¿A quién afecta la mucositis?

Cualquier persona que recibe un tratamiento, especialmente la quimioterapia, puede verse afectada por la mucositis. Esta afección suele presentarse entre siete y diez días después de finalizado el tratamiento y normalmente se prolonga durante unos cinco a siete días. Después de eso, las células comienzan a sanar y la mucositis desaparece. 

¿Cuáles son los síntomas?

  • Dolor en la boca, la garganta o el estómago

  • Enrojecimiento, hinchazón o heridas en la boca, la garganta o el recto

  • Úlceras en la boca o la zona de los genitales

  • Babeo

  • Rechazo de la comida o la bebida

  • Diarrea

¿Cómo se trata la mucositis?

La mucositis puede ser muy dolorosa, por lo que quizás su hijo no quiera comer ni tomar líquidos. Sin embargo, es importante que el niño coma y se mantenga hidratado. Por eso, es probable que el proveedor de atención médica le recete un analgésico (calmante del dolor) y quizás también unos medicamentos para combatir las infecciones. Hay otras medidas que usted puede tomar para aliviar el dolor de su hijo; ponga en práctica los siguientes consejos o anime a su hijo a que lo haga.

Mantenga limpia la boca

  • Pídale a su hijo que se lave los dientes y la boca exactamente según las instrucciones del proveedor de atención médica. Si la mucositis empeora, pregúntele al proveedor de atención médica si el niño debe lavarse los dientes y la boca más a menudo.

  • Dele a su hijo un cepillo de cerdas suaves para que se lave la boca.

  • Asegúrese de cambiar el cepillo de dientes de su hijo a menudo.

  • Dígale a que su hijo se cepille con suavidad. 

  • Si el niño tiene la boca demasiado sensible como para usar un cepillo, puede limpiarse los dientes con una esponja especial.

  • Haga que su hijo que se enjuague la boca con enjuagues sin alcohol o antibacterianos, solución salina o agua normal estéril. Estos productos ayudan a eliminar las partículas y las bacterias, evitan que las úlceras formen costras y calman el dolor de las encías y la mucosa que reviste el interior de la boca. Consulte con el equipo de atención médica del niño para obtener recomendaciones.

Maneje el dolor y la infección

  • Dele al niño cualquier analgésico recetado según las indicaciones. 

  • No le dé a su hijo ningún medicamento de venta libre, como aspirina, ibuprofeno o acetaminofén (Tylenol), a menos que el proveedor de atención médica del niño le indique que lo haga. Estos medicamentos pueden ocultar una fiebre, que es una importante señal de que el niño tiene un problema de salud; además pueden dificultar la coagulación de la sangre, lo cual aumenta el riesgo de hemorragias de su hijo.

  • Asegúrese de que su hijo use el enjuague bucal exactamente de la forma que se lo haya recetado el proveedor de atención médica. Estos enjuagues bucales pueden ayudar a adormecer la zona y a prevenir infecciones porque suelen contener agentes anestésicos y antimicóticos. En ocasiones, se los llama “enjuagues bucales mágicos”.

  • Si al niño le recetan antibióticos para tratar las infecciones de las úlceras, asegúrese de que los tome de la forma indicada.

  • Anime a su hijo a cepillarse los dientes y usar hilo dental regularmente para eliminar las bacterias.

Mantenga una buena nutrición

Si su bebé tiene mucositis, le darán tratamientos IV en el hospital. Si su hijo es mayor y tiene dificultades para tragar comidas o bebidas, quizá también le administren líquidos o nutrición por vía IV. Pero si el niño puede comer y beber, usted debe hacer lo siguiente:

  • Anímelo a beber helados batidos y otros alimentos fríos

  • Haga purés con los alimentos en una licuadora, si es necesario

  • Sirva los alimentos fríos o a temperatura ambiente

  • Asegúrese de cocinar los alimentos hasta que estén blandos, y de cortarlos en trozos pequeños

Otros consejos

  • Consulte con el proveedor de atención médica de su hijo sobre la posibilidad de que le hagan sus trabajos dentales antes de comenzar el tratamiento. Hidrátele los labios a su hijo con vaselina o un bálsamo labial como la lanolina.

  • Asegúrese de que su hijo evite los frutos cítricos o los alimentos picantes o ácidos, a menos que quiera comerlos. Lo más importante es que el niño coma.

  • Prepare un maletín con lo artículos necesarios, en caso de que tenga que pasar la noche en el hospital. 

  • Si tiene que ir al hospital, lleve consigo el medicamento del niño y la carpeta que contiene la información sobre la quimioterapia.  

Llame al proveedor de atención médica si su hijo tiene cualquiera de estos síntomas:

  • En un niño menor de 3 meses, si tiene fiebre de 100.4ºF (38ºC) o más alta

  • En un niño de 3 a 36 meses, si tiene fiebre de 102ºF (39ºC) [rectal] o más alta

  • En un niño de cualquier edad, si tiene fiebre de 103ºF (39.4ºC) o más alta

  • Fiebre que dura más de 24 horas en un niño menor de 2 años o 3 días en un niño mayor de 2 años

  • Su hijo ha tenido convulsiones causadas por la fiebre.

  • Rechazo de líquidos o disminución de la cantidad de orina

  • Estreñimiento (incapacidad de expulsar los excrementos)

  • Diarrea

  • Dolor

 

 
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