Si su hijo precisa una electromiografía y una prueba de conducción nerviosa
La electromiografía (EMG) y el estudio de conducción nerviosa (ECN) son pruebas que permiten evaluar la función de los músculos y los nervios; generalmente estas dos pruebas se hacen a la vez. Para el ECN se adhieren unos electrodos (pequeños discos circulares) a la piel, a lo largo de las vías de ciertos nervios; los electrodos registran la rapidez con que los músculos y los nervios responden a su estímulo eléctrico. En la EMG, se colocan unos pequeños electrodos de aguja en diversos músculos de los brazos o los pies y se registra la actividad eléctrica de esos músculos mientras su hijo los relaja y los tensa. Las pruebas suelen tardar unos 
Antes de las pruebas
Prepare a su hijo para la prueba siguiendo todas las instrucciones del proveedor de atención médica del niño.
Informe al proveedor de atención médica
Para proteger la seguridad de su hijo y obtener los mejores resultados, mencione al proveedor de atención médico si el niño:
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Toma algún medicamento.
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Tiene algún problema de salud.
Durante las pruebas
La EMG y el ECN suelen hacerse por un técnico o un proveedor de atención médica capacitados. Podrá quedarse acompañando a su hijo en la habitación del hospital. Para sentirse más tranquilo, el niño puede traer su juguete preferido, como por ejemplo un animal de peluche.
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Su hijo se pondrá una bata de hospital y se acostará en una cama hospitalaria.
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En la mayoría de los casos se realiza primero el ECN. Durante esta prueba pasa lo siguiente:
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El técnico limpia la piel de las zonas que se van a examinar.
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A continuación se colocan los electrodos en la piel. En algunos casos se aplica primero gel, pegamento o pasta a la piel para ayudar a fijar los electrodos en su posición.
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El técnico controla un estimulador, el cual envía a determinados electrodos unas corrientes eléctricas leves que no hacen daño. Estas corrientes eléctricas estimulan los nervios situados bajo los electrodos, y quizás causen hormigueo o movimientos involuntarios de los músculos de esas zonas.
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A continuación se registra la actividad eléctrica de los nervios.
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Una vez finalizado el ECN, comienza la EMG; sucede lo siguiente:
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El técnico limpia la piel de las zonas que se van a examinar.
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En los músculos de esas zonas se introducen unos electrodos de aguja, que pueden causarle una sensación parecida a un pellizco a su hijo.
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Se le pedirá a su hijo que se relaje, para que el técnico pueda registrar la actividad eléctrica de los músculos en reposo.
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Luego se le pedirá al niño que tense los músculos, para que el técnico registre la actividad eléctrica cuando estos se encuentran contraídos.
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Es posible que los electrodos de aguja sean cambiados de posición varias veces para medir la actividad eléctrica en distintas zonas musculares. Una vez finalizada la EMG, se retiran los electrodos.
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Después de las pruebas
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Su hijo puede reanudar su rutina cotidiana después de las pruebas.
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Haga una cita de control con el proveedor de atención médica de su hijo para enterarse de los resultados de la prueba.
Ayude a su hijo a prepararse
Muchos hospitales cuentan con profesionales capacitados especialmente para ayudar a los niños a hacer frente a sus procedimientos médicos o a su experiencia en el hospital. A menudo, estos profesionales se denominan “especialistas en la vida infantil”. Consulte con el proveedor de atención médica de su hijo para averiguar si se dispone de programas sobre la vida infantil u otros servicios similares para el niño. También hay cosas que usted puede hacer para ayudar a su hijo a prepararse para la prueba o el procedimiento; la mejor manera de proceder dependerá de las necesidades del niño. Comience poniendo en práctica los siguientes consejos:
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Use palabras breves y sencillas para describirle la prueba a su hijo y explicarle por qué se la van a hacer. Ya que los niños de poca edad tienden a no prestar atención por mucho tiempo, dé su explicación poco antes de la prueba si tiene un hijo pequeño. A los niños mayores puede dárseles más tiempo para entender la prueba de antemano.
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Dígale a su hijo lo que puede esperar que ocurra en el hospital durante la prueba. Por ejemplo, puede mencionarle quién le hará la prueba y describirle la habitación del hospital.
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Asegúrese de que el niño comprenda las partes de su cuerpo que le examinarán en la prueba.
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Describa lo mejor que pueda lo que el niño sentirá durante la prueba. Por ejemplo, dígale que podrían colocarle en la piel un electrodo, que es un objeto circular y posiblemente pegajoso.
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Deje que su hijo le haga preguntas y contéstele con sinceridad. Es posible que el niño se ponga nervioso o tenga miedo, y quizás incluso llore. Reconforte a su hijo diciéndole que usted va a estar cerca durante la prueba.
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Si es apropiado, recurra a los juegos al hablarle a su hijo de la prueba. En el caso de niños pequeños, trate de ilustrar la situación con juegos de personajes, por ejemplo, usando el juguete u objeto preferido del niño. Si su hijo es de mayor edad, quizás le resulte útil leer libros o mostrarle ilustraciones sobre lo que va a suceder durante la prueba.
